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sábado, 26 de septiembre de 2020

CORRECCIÓN POLÍTICA, ¿NUEVA FORMA DE CENSURA?

 El documento que os remitimos necesita de una justificación, que nos viene dada por el hecho inquietante de que la denominada “corrección política”, término empleado para evitar el lenguaje o el comportamiento que puede verse como excluyente, marginador o insultante de grupos considerados desfavorecidos o discriminados, -especialmente grupos definidos por género o etnia-, ha llegado a alcanzar tales proporciones que hoy día lleva camino de convertirse, en opinión de muchos, en una nueva forma de censura que amenaza la libre expresión. Ello nos inquieta, claro, y por eso hemos considerado que el grupo debía ocuparse del tema con el ánimo de que todos sus integrantes pudieran pronunciarse sobre el alcance del fenómeno. Dicho texto nos ha llegado a través de la revista digital “Nueva revista de política, cultura y arte” en un número monográfico dedicado a “El poder y la palabra”. Y dentro de él, a la entrevista realizada a Darío Villanueva, catedrático de Literatura y Literatura Comparada y Director de la Real Academia entre 2014 y 2019. Creemos que los temas tratados y la brillantez de su exposición justifican sobradamente  que nos ocupemos del asunto. 

Acceso a "Nueva Revista"

Pepe Raya

jueves, 12 de marzo de 2020

La ética de la crueldad


Convivimos con la crueldad.
Toda la historia de la humanidad desde los inicios, es una historia de la crueldad y para sublimar esa terrible realidad prácticamente todas las culturas han inventado rituales que reproducen o representan actos crueles. Convivimos con la crueldad para librarnos de ella.
Y en el arte y la literatura existe una tradición de la crueldad que, según el autor del ensayo (José Ovejero, La ética de la crueldad), se manifiesta especialmente en España.
Pensemos en el arte religioso o en espectáculos como los toros, etc.
Por supuesto, existen dos niveles de crueldad: La crueldad aplicada a un ser vivo y la representación de esa crueldad (el acto en sí y su comentario) aunque hay ocasiones en las que confluyen (la corrida, algunas performances en las que se inflige un daño real al artista). Pero a veces la mera representación cruel exige sufrimiento: el del público. Ese sufrimiento no es un efecto indeseado del arte sino su objetivo.
 La crueldad contenida en una obra de arte, sea libro, performance o teatro, que ataca a su receptor, puede responder a provocar una reacción en él, romper su pasividad, hacerle reflexionar. Es una crueldad que pretende provocar un cambio. Pero hay formas de crueldad artística que no pretenden impulsar un cambio, sino todo lo contrario, que son una herramienta del status quo o, en todo caso, buscan un cambio previamente consensuado desde el poder.
Es lo que llamaríamos crueldad conformista, que suele llevar implícito un mensaje moralizante. Es cierto que la crueldad y la violencia también pueden ser conformistas.
Un uso conformista de la crueldad consiste en la absorción de los impulsos destructivos de un grupo para transformarlos en sublimación socialmente inoperante. La literatura y el cine están plagados de ejemplos (asesinos en serie, policías sádicos, psicópatas, violadores) son productos que sólo buscan entretenimiento, que es la meta de la mayor parte de la producción cultural actual.
Estar entretenido significa no sentir demasiado, ni para bien ni para mal. Son productos que buscan el consumo masivo y que utilizan un lenguaje que no es un signo “democrático” sino que está al servicio de la ideología impuesta por el mercado, poco interesada en transformaciones no tuteladas.
 La literatura (y el arte) se vuelve un juego seductor, cosa a la que habría poco que objetar – si no fuese porque deja de ser todo lo demás que puede ser -
En este marco de cultura liviana, incluso la violencia y la crueldad en la literatura, la mayoría de las veces están ahí para producirnos el cosquilleo que nuestras vidas ya no nos producen. Gracias a ellas, nos asomamos al horror pero con la seguridad de que no nos perseguirá al cerrar el libro. Refugiados en el sueño de la razón, abrimos la puerta a monstruos que no pueden hacernos daño, evitando a un tiempo la confrontación con aquellos que exigen nuestra reflexión, sustituyendo el horror real por la pesadilla, nos despojamos  de cualquier posibilidad de acción y aceptamos nuestra condición de espectadores.
La violencia y la crueldad tienen más fácil aceptación cuando son gratuitas, cuando su significado se agota en la mera narración, que cuando abogan por una moral distinta de la dominante; es decir, son aceptables cuando no empujan a una acción que hagan salir al sujeto de sí mismo, abandonando la contemplación.

La verdad conformista, no siempre desligada de la crueldad espectacular, es la que se utiliza como instrumento de sostén a la ideología dominante. Todos tenemos noticias de ella: La Inquisición española, la tortura de prisioneros en Irak, la violación de mujeres en la dictadura de Videla…
Todos los países conocen formas de crueldad usadas para preservar un determinado sistema de concepción de la sociedad que es considerada superior a otras. También la democracia admite un grado de crueldad que se considera aceptable porque contribuye a cohesionar la sociedad alrededor de ciertos valores, de ciertas creencias de orden político o religioso y que además aumentan la sensación de seguridad de dicha sociedad y que no se suelen justificar en términos políticos del poder ni en términos económicos de protección de la propiedad, sino en términos morales de erradicación del mal y de salvaguardar los valores. Y para dar cobertura ideológica al poder siempre ha estado la literatura y el arte propiciando obras de un gran valor -servidumbre y excelencia no son términos contradictorios – (arte religioso, la épica, etc). La narración épica siempre ha siso una herramienta de poder. Uno de los libros favoritos de Alejandro Magno era la Ilíada. Aldous Huxley escribió que las naciones eran, en gran medida, una creación de los poetas, refiriéndose a los nacionalismos del siglo XX.
Escribir para desvelar la violencia de ETA será premiado por las instituciones españolas mientras que novelar las nostalgias, los mitos y las aspiraciones del nacionalismo será apoyado por las instituciones vascas.
La épica crea un marco heroico para legitimar la violencia e incluso la crueldad, es la literatura que contrapone “nuestra crueldad” a aquella de quienes vienen de fuera, de los bárbaros, de los otros.
Y cuando la ideología que se propaga es de izquierdas o vagamente humanista, el libro funciona por un lado como producto: el lector se sitúa al lado de los buenos sin para ello tener que realizar acción alguna, por el otro, nos permite afirmar nuestros valores y nos exime de aplicarlos


Concha G. Arévalo

martes, 25 de febrero de 2020

INCAPACIDAD LABORAL


Todas las personas son iguales en dignidad
El respeto a la dignidad de las personas con discapacidad desde la perspectiva de los derechos humanos, implica reconocer un espacio en el que puedan asumir el poder sobre sus propias vidas y participar de forma plena en la vida política, económica, social y cultural de su comunidad, siempre desde la equiparación de oportunidades, que significa el proceso mediante el cual el sistema general de la sociedad es inclusivo para todos mediante la eliminación de barreras (mentales, sociales, físicas, cognitivas y de la comunicación, etc.) bajo los principios de accesibilidad universal, diseño para todos y ajustes razonables, entre otros.
Introducción al decálogo  del CERMI

 Decálogo del CERMI

Para nuestra próxima tertulia sobre INCAPACIDAD LABORAL,  gracias a nuestro compañero José María Pastor (Chema), estaremos acompañados en la presentación por D. Julio Santos Palacios, mediador en el Servicio de Mediación y Arbitraje Estatal,(SIMA).


Manolo Quero

lunes, 20 de enero de 2020

MIGRACIÓN


Sobre este problema, la organización Andalucía Acoge, en su MANIFIESTO, nos hace una serie de propuestas para poder encauzar y resolver los problemas que la migración padece. Dicho manifiesto podéis leerlo pinchando aquí, aunque nosotros tendremos la suerte de tener como invitado a D. José Miguel Morales que es miembro -Secretaría General- de la Junta Directiva de la Federación de Andalucía Acoge, gracias a la colaboración de nuestra compañera Isabel Cano.
Isabel, en su propuesta de tertulia, nos plantea las siguientes dudas:
1.-  Qué sucede con esta problemática en nuestro país en la actualidad, en todo caso, rozando o relacionándola con el contexto europeo, cuando convenga. En concreto los contenidos pueden ser los siguientes:
a) Qué hay de la normativa española relacionada con la migración. Qué contradicciones se producen con otro tipo de normativas españolas.
b) Cuál es la realidad vivida por lo migrantes: lugares y situaciones de entrada, movimiento de migrantes, políticas seguidas por las autoridades, políticas de inclusión...
c) Qué contradicciones se producen entre lo normativo y las situaciones reales.
d) Qué cambios serían necesarios tanto en la normativa como en la realidad.

Ni que decir tiene que la "deriva" en el debate puede enriquecerlo incluyendo otro tipo de temáticas

Isabel Cano

martes, 15 de octubre de 2019

USO Y ABUSO DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS


Colegas de la Copa-Filo:
Como no pude estar en la Copa-Filo de Septiembre,  y elegisteis este tema propuesto por mí hace algún tiempo,  a ver si por escrito os digo la idea que yo tenía y que no pude matizar…
No creo que este asunto sea un “tema teórico”, sino un problema vivencial sobre el que tener una sincera puesta en común de lo que vemos, hacemos o sufrimos en esta sociedad en la que estamos. Creo que se trata de VER esa realidad compleja, JUZGARLA entre todos con comprensión de las diversas posturas, y señalar pistas de ACTUACIÓN realista a nuestro nivel personal, colectivo e institucional…
Hoy todo el mundo invoca la “LIBERTAD DE EXPRESIÓN” como si fueran un conjunto de “derechos intocables” y, a la vez, el derecho a no ser molestados, impedidos, coartados, recortados, etc. por las libertades que tienen o se toman los otros. ¿Cómo armonizar unas y otras posturas? ¿Hasta dónde llega la “democracia”, tantas veces confundida con la “memocracia”? ¿Hasta dónde el recurso a la historia o al ejemplo de otros pueblos?
Veamos algunas situaciones donde este enfrentamiento se produce:
* Manifestaciones masivas “tradicionales”:  Ferias y Fiestas, Procesiones, etc.
* Manifestaciones  en luchas obreras, con cortes de carreteras, puentes, etc. por los que circulan ciudadanos no interesados…
* Huelgas en servicios públicos: transporte, limpieza, agua, electricidad, etc.
* Manifestaciones “civiles”, p.ej. :
*el caso Hong-Kong;
*las “chalecos amarillos” en Francia;
*manifestaciones independentistas o anti independentistas en Cataluña;
*protestas por decisiones judiciales (p.ej. “presos políticos o políticos presos”; condenas,  desahucios…)
*presiones masivas ante sedes de organismos;
*protestas juveniles ante el calentamiento global;
* o también para usos lúdicos, culturales...
ETC.ETC.
Cuando todo se produce en proporciones soportables, invocamos nuestra paciencia, aguante, respeto o incluso apoyo, pero cuando sus proporciones de alguna manera nos perjudican, nos rebelamos. 
Por tanto, esto no puede ser un trabajo sobre legislación o ética en defensa de la libertad de expresión de personas y grupos ni tampoco sobre las competencias, utilizadas o no por las autoridades competentes para encauzar o prohibir determinados usos del espacio público
Se trata de reflexionar desde nuestro diálogo, siempre crítico, respetuoso y fundamentado, sobre el USO Y/O ABUSO DE LOS  ESPACIOS PÚBLICOS (calles, plazas, puentes, zonas junto a viviendas, etc.etc.) recordando lo que pasa al respecto a nuestro alrededor, lo veamos más o menos llamativo, acostumbrado, chocante, etc. insistiendo en las prácticas que expresan libertad legítima pero pueden perjudicar otros niveles ciudadanos…
- Y ¡atención especial a los HORARIOS DE RUIDOS, recogidos al parecer en las Ordenanzas respectivas, pero desatendidos por todos!
¿POR DÓNDE TIRAR? DAGIALOGUEMOS, PUES.
Y si  lo vemos factible, hagamos llegar nuestras conclusiones a los que puedan y deban hacer algo al respecto.
Gracias por vuestra paciencia y comprensión.
Enrique Robles

jueves, 12 de septiembre de 2019

Privacidad y 5G


En nuestra próxima tertulia “Privacidad y 5G” nos plantearemos, de entrada, dos incógnitas: La privacidad, asociada con nuestra intimidad, y 5G, asociada a la tecnología.
Sobre la primera, si no nos consideramos vanidosos, podemos ver que no hay nada nuevo desde la popularización de las comunicaciones. Por no alargarnos mucho, y simplificando desde el "morse", siempre ha intervenido, mínimo, una tercera persona en nuestras comunicaciones.  O bien ha sido el telegrafista, la operadora, o el ingeniero en telecomunicación, la cuestión es que sin la ayuda de estos profesionales, nunca, repito, nunca hubiésemos podido establecer los contactos.
Es evidente que si necesitamos de alguien para poder comunicarnos, estamos facilitándole la posibilidad de ser escuchados. Pero, ¿realmente les puede interesar a estos profesionales nuestras conversaciones? Si consideramos que son millones de conexiones continuamente ¿por qué vamos a ser espiados? ¡Claro!, siempre habrá intereses en conocer los movimientos y datos de las personas influyentes, seguro que ellas sí son controladas, pero seguro que también lo saben. Salvo algún accidente, podemos seguir desarrollando de forma normal nuestra vida.

Y sobre la segunda, 5G u otra señal de radio, tanto si la consideremos o no, estamos tan familiarizados con ella que pasa desapercibida. Veamos algunos ejemplos:
Para empezar quiero destacar el término “ancho de banda”. Aunque suene muy técnico todos estamos familiarizados con él porque nuestras radios tiene onda media (AM) y frecuencia modulada (FM). Dos frecuencias que aun trabajando a la vez, no se interfieren. Esto qué quiere decir: Pues que con estudios recientes, se ha demostrado que las ondas de nuestro cerebro oscilan hasta cerca de 50Hz.
Y ahora qué. Pues recordemos que la corriente eléctrica de nuestras casas oscila a 50Hz, que en la mayoría de los hogares tenemos micro-ondas, ruter con nuestra propia red wifi para el ordenador, la impresora o la tv.; nuestros móviles de 2G, 3G ó 4G; los mandos a distancia del coche o del garaje; el teléfono fijo sin hilos; el control remoto de los juguetes de nuestros hijos o nietos y todo el espectro radiofónico que entra por el éter. Todas ellas, bandas de radio-frecuencia (RF) que, como dijimos, no se interfieren entre si.
Visto así, desde que nacemos y hasta que morimos, estamos rodeados de frecuencias electromagnéticas que nos ayudan a hacer más grata y comunicativa nuestras vidas.
Si son miedos lo que nos invade, en nuestra próxima tertulia trataremos de exponerlos y disiparlos.
Manolo Quero


martes, 10 de septiembre de 2019

EL DISCURSO DEL ODIO

¿Qué es un discurso de odio?
¿Quién podría definir que un discurso puede ser odio, o que incite al odio? Esta pregunta podría ser abordada desde distintas susceptibilidades, pero habría un sinnúmero de interpretaciones y estaríamos ante la imposibilidad de sistematizar. Entonces, primero, se deben tener claros ciertos elementos que puedan darnos algunas luces para abordar la discusión sobre discursos de odio. ¿Qué se entiende por odio dentro de estos planteamientos? ¿Cuándo es un discurso lo suficientemente “odioso” para prestarle la debida atención? Y finalmente, si dicha expresión merece atención ¿qué debemos hacer con ella? Cabe mencionar que cuando se trata de definir los discursos de odio, esencialmente es desde el punto de vista prohibitivo, es decir, se los define de acuerdo a su prohibición y/o proscripción, con criterios determinados para dicha finalidad.
En principio, no hay una definición unificada ni universalmente aceptada respecto al odio como elemento central del hate speech. Para tener una aproximación más cercana, hay que tomar en cuenta las definiciones que platean los organismos internacionales y tratados sobre derechos humanos dedicados a los discursos de odio. Si bien la RAE (Real Academia Española) define al odio como “antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea”,[6] esta conceptualización difiere en muchos sentidos en cómo los instrumentos internacionales plantean ese elemento, sobre todo al decidir proscribir o castigar estas expresiones, puesto que, si se usa dicha definición, puede resultar de una imprecisión tal, que cualquier expresión pueda ser catalogada como “de odio”, y, por lo tanto, penada. Incluso, Sergio Politoff ha mencionado que los discursos de odio van “más allá de la simple expresión de rechazo o antipatía”,[7] por lo que la definición meramente léxica no satisface los parámetros de lo que aquí se está discutiendo.
Un mejor acercamiento es la definición dada por el Consejo de Europa; son “formas de expresión que propaguen, inciten, promuevan o justifiquen el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo y cualquier otra forma de odio fundado en la intolerancia, incluida la intolerancia que se exprese en forma de nacionalismo agresivo y etnocentrismo, la discriminación y hostilidad contra las minorías, los inmigrantes y las personas nacidas de la inmigración”.[8] A su vez, el concepto también puede ser encontrado -y definido- por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en cuanto son “toda forma de expresión que propague incite, promueva o justifique odio basado en la intolerancia”.[9]
Evidentemente no es un concepto que en su definición sea universalmente aceptado, varía entre las interpretaciones de los tribunales y convenciones internacionales, y por lo tanto es polisémico. A raíz de lo anterior, es importante plantear ciertos criterios por los cuales se puede establecer qué expresión puede ser considerada discurso de odio y cuál no, y por supuesto qué manifestación puede ser suficientemente “odiosa” para ser objeto de esta materia. Esto se complejiza cuando una expresión no es tan explícita o directa en su odiosidad, dejando varios espacios grises a interpretación, agregando, además, que muchas veces el carácter discriminatorio o promotor de agresión no puede estar tan claro. Esto es de suma importancia, considerando que incluso expresiones que pueden generar incomodidad o desdén hacia alguien o dirigidas a un grupo, pueden estar amparadas bajo la libertad de expresión. En relación a esto, se pueden establecer criterios o limites generales para poder identificar y analizar una expresión, que difieren dentro de tres grandes organismos internacionales:
·      Consejo Europeo (protocolo contra la ciber discriminación): Por lo general tienen en común denominador el uso de sistemas de difusión computacional o virtual, a saber: distribuir o hacer disponible material racista o xenofóbico al público, amenazar con una comisión seria y real de algún delito contra una persona perteneciente a un grupo o a un grupo en su totalidad basado en alguna característica propia de este o material que justifique genocidios o crímenes contra la humanidad.[10]
·      Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: En su artículo 19 promueve una fuerte defensa a la libertad de expresión, pero sujeta a distintas restricciones y límites; respeto a la reputación y derechos de terceros, protección de la seguridad nacional y el orden público.[11]
·      Convención Americana sobre Derechos Humanos: explícitamente menciona que se sancionará cualquier alusión de odio nacional, racial o religioso que incite a la discriminación, hostilidad o violencia.[12]

Para finalizar, por taxativos que resulten estos criterios, en diversas circunstancias hay situaciones tan ambiguas que no es posible poder identificar un discurso de odio en una simple lectura de los criterios mencionados anteriormente, y es papel de los jueces poder deliberar y razonar que las distintas expresiones objeto de su competencia puedan o no incitar a una violencia o promover la discriminación a ciertos grupos o una persona en específico. Por lo tanto, las legislaciones que pretendan regular los discursos de odio, deben entender correcta y responsablemente sus límites para definir qué se va a prohibir y qué no.
Dos consideraciones finales de este apartado. En primer lugar, más allá de la técnica jurídica, una mala comprensión de qué se debe entender por discursos de odio, una amplitud en su forma de prohibición o la ambigüedad en el grupo que se intenta proteger, puede ocasionar severas lesiones y distorsionar los limites racionales a la libertad de expresión, terminando por censurar a personas para la cual dicha ley no estaba destinada a resguardar en dignidad y derechos.
En segundo lugar, las limitaciones a la libertad de expresión en torno a los discursos de odio, en cualquiera de sus formas (interna o externa) deben ser apropiadamente justificadas, claras y precisas. La importancia de esto es que la libertad de expresión se erige en las democracias occidentales como piedra fundamental de cualquier organización, de donde nacen una plenitud de derechos y libertades, por lo que limitarla debe ser excepcional y muy bien justificado.

 Fundación para el Progreso (FPP) - Junio 2019

Extracto del texto:El discurso de odio y los límites a la libertad de expresión


Autor: Esteban Montoya

viernes, 21 de junio de 2019

¿QUÉ NOS QUEDA, ADEMÁS DEL TEATRO?


En el último número de nuestra GAZETA, nuestro compañero Manolo Sánchez, del Taller de Teatro del Ateneo, iniciaba su artículo “NOS QUEDA EL TEATRO” con estas luminosas líneas:

“Ante el esperpento diario que los medios de comunicación y las redes sociales brindan... aún nos queda el teatro. Utilizar mucho lo que los especialistas críticos o acríticos llaman entretenimiento y redes sociales viene a ser una forma honorable de irse embruteciendo como cualquier otra. Bloqueadas así la inteligencia y la imaginación, estamos ya entonces en un estado anímico puramente animal y hasta incluso que sub-animal, o francamente vegetal en el mejor de los casos y poco menos que mineral a poco que nos descuidemos (…)”

Nos queda el teatro, y también, cómo no, el diálogo abierto y razonado.
Ahora, todavía en la vorágine de los resultados, pactos y arreglos de las últimas votaciones en Andalucía y España, quizá sería enriquecedor, desde nuestra Copa-Filo, plantearnos un diálogo sereno, personalizado y constructivo de todos y cada uno de nosotros sobre CÓMO NOS HEMOS SENTIDO CADA UNO EN EL AMBIENTE CREADO EN ELLAS, empezando por las autonómicas en Andalucía y todas las demás, procurando no caer en actitudes descalificadoras ni apriorísticas, como corresponde al estilo de nuestro diálogo en la Copa-Filo.

En la tertulia lo comprobaremos
Enrique Robles

domingo, 28 de abril de 2019

RETOS DEL FEMINISMO


Vivimos unos tiempos en los que la palabra feminismo ha saltado de una forma especialmente destacada y a veces hasta virulenta a la arena social y política. La usan actores sociales y políticos de muy variada ideología y es probable que el abuso del término haya desvirtuado su contenido. ¿Qué es el feminismo? ¿Hay un feminismo o hay muchos feminismos? Si bien, como planteaba la historiadora Joan Scott ya en 1985, cualquier intento de dar una definición de un concepto o palabra debe ser flexible, porque las palabras tienen historia y pueden ir transformando su significado, conviene reflexionar sobre el feminismo como proyecto de transformación social.
El feminismo es tanto un conjunto de análisis teóricos y políticos como un movimiento social. En el primer sentido, surge a finales de los años sesenta como reacción al androcentrismo vigente en las ciencias, esto es, como reacción a ese sesgo teórico y metodológico que entendía que únicamente los varones eran los protagonistas y hacedores de la historia, de la cultura y de la sociedad. Las mujeres, cuando aparecían, lo hacían relegadas al ámbito naturalizado de la procreación: eran madres, esposas, compañeras o hijas, vinculadas a las tareas domésticas y de cuidado de la vida humana. Entender que tanto hombres como mujeres son sujetos sociales, que ambos son artífices de la historia, supuso una auténtica subversión epistemológica que obligó a repensar los modelos vigentes de explicación y de comprensión del mundo y de quiénes habían sido sus protagonistas. Desde el principio, estos enfoques surgen de la mano de y articulados con los movimientos feministas, que los interpelaban en búsqueda de respuestas al por qué de la desigualdad entre los sexos y de soluciones a las situaciones de opresión que vivían las mujeres, proponiendo nuevos modelos societarios. Pero, ¿qué ocurre cuando una parte del feminismo se incorpora a las instituciones? ¿Han transformado las políticas de igualdad los cimientos de la sociedad? ¿Cuál es hoy la relación de los hombres y las mujeres con el poder?
De estas y otras cuestiones podremos debatir en nuestra próxima tertulia acompañados de: Doña Carmen Mozo, antropóloga y profesora titular de Antropología Social de la Universidad de Sevilla. Es responsable, entre otras, de la asignatura “Antropología los Géneros” que se imparte en el Grado de Antropología Social. Coordina el “Máster en Antropología: gestión de la diversidad cultural, el patrimonio y el desarrollo” de la citada Universidad.
Dentro del Grupo de Investigación "Grupo para el Estudio de las Identidades Socioculturales en Andalucía (GEISA)” su labor investigadora en el campo de la Antropología Feminista ha sido continuada.

viernes, 8 de marzo de 2019

LA PROSTITUCIÓN. ABORDAJE DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO Y DERECHOS HUMANOS


Aunque España ratificó en el año 2003 el conocido como Protocolo de Palermo[1] y ratificó en el 2009 el Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos[2] que concretaba una definición de trata de manera vinculante para los Estados miembros del Consejo de Europa, no fue hasta el año 2010 cuando nuestro Código Penal tipificó de manera expresa la trata de seres humanos como un ilícito penal.

Para entonces nuestro país no era sólo uno de los principales países de tránsito de la trata y en especial de la trata con fines de explotación sexual, sino uno de los principales destinos de la misma. A ello contribuyó de manera muy importante la destipificación de la prostitución lucrativa en el CP 1995, que cambió hasta la actualidad el perfil de la prostitución. De hecho, en la actualidad España constituye el mayor mercado prostitucional de Europa, con un número de mujeres en prostitución que se estima más o menos similar al de Alemania, donde esta regularizada, si bien tenemos la mitad de la población que este estado.

Se estima que gran parte de esa prostitución de la que se nutre el mal llamado mercado del sexo proviene de la trata de mujeres, niñas y niños con fines de explotación sexual.

Al igual que la prostitución la propia trata de seres humanos así como sus causas y sus consecuencias deben interpretarse desde una perspectiva de género y derechos humanos.

La trata de seres humanos y en concreto la trata de mujeres, niñas y niños para la explotación sexual a través de la prostitución, los espectáculos eróticos, la industria pornográfica, etc…mueve cantidades ingentes de dinero y es producto de un patriarcado desgraciadamente bastante saludable.  La identificación e intervención con las supervivientes de esta forma de esclavitud es fundamental de cara a la erradicación del problema. En el abordaje de la trata de mujeres desde un ámbito estrictamente jurídico suelen confluir diversas cuestiones relativas a la desigualdad de género, el derecho penal, el derecho de extranjería, el estatuto de la víctima del delito, etc…

De todo esto y mucho más podremos debatir en nuestro encuentro coloquio.


[1] Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional, hecho en Nueva York el 15 de noviembre de 2000.
[2] Convenio nº 197 del Consejo de Europa, hecho en Varsovia el 16 de mayo de 2005,

domingo, 17 de febrero de 2019

Robótica


Es un hecho, hoy en día, que los robots están en todas partes. Inundan nuestra vida allá donde quiera que miremos. Nos pasamos gran parte del día interactuando con ellos para hacer nuestra vida más sencilla y es difícil imaginar un mundo sin ellos. Sin embargo, los robots no han existido siempre. Algunos de los antepasados de los robots se encuentran en la literatura. En la mitología griega, Talos es un gigante de bronce con una única vena por la que corría plomo líquido. Algunas versiones dicen que fue creado por Hefestos, dios del fuego y la metalurgia, aunque otras afirman que fue regalado por Zeus a Europa. En cualquier caso, Talos era el encargado de proteger Creta y se dedicaba a dar un total de tres vueltas diarias a la isla, en busca de posibles invasores, enemigos o extranjeros a los que calcinaba solo con abrazarles. Hefestos también construyo una serie de ayudantes mujeres a las que le dio la capacidad del habla, la fuerza y la destreza. También en la época medieval, en algunas versiones de la famosa historia de amor de Tristán e Isolda, Tristán manda construir una réplica dorada de su amada, que no solo se parece a ella físicamente, sino que también se mueve y parece respirar. O, incluso, en la historia de Lancelot, el fiel caballero del rey Arturo tiene que luchar contra unos guardianes hechos de bronce a la entrada de un castillo encantado. Lamentablemente, la imaginación siempre ha ido por delante del progreso tecnológico, pero el ser humano no se ha podido resistir a construir aquello que proyectaban sus sueños. Aunque el término “robot” no lo encontramos hasta bien entrado el siglo XX, podemos encontrar una genealogía de todos esos artilugios y mecanismos que nos han llevado hasta la concepción actual de robot.
Extraído del catálogo de la exposición "Robots" de la Fundación Telefónica, celebrada entre el 5/10/2018 y el 3/02/2019

Y una observación:
Una abeja desarrolla complejos comportamientos con tan solo un millón de neuronas en un diminuto cerebro; su eficiencia energética le permite volar hasta 100 km diarios sin equivocarse de ruta. Summit –el superordenador más potente del mundo- ocupa el espacio correspondiente a dos pistas de tenis, consume 15 Mw de energía (equivalente a 7 mil hogares/día) y gasta 15 mil litros de agua por minuto en refrigeración. Aunque pueda procesar enormes cantidades de datos con 200 cuatrillones de operaciones por segundo, no es capaz de orientarse como una abeja y tampoco es autosuficiente. Si el cerebro del insecto no puede ser aún emulado in silicio, ¿no será un exceso de optimismo aventurar que, en un futuro cercano, podremos reproducir la inteligencia humana general?
También extraído de una nota de prensa de la Fundación Telefónica 30/10/2018



Y nosotros, ¿nos estamos adaptando a las nuevas tecnologías? En nuestra tertulia lo descubriremos

martes, 12 de febrero de 2019

Conclusiones sobre "Sostenibilidad"


COPA_FILO……………….Sostenibilidad



A:   ¿Cual o cuales crees que son los procesos más relevantes que están bloqueando el avance hacia una sociedad sostenible?

B:   ¿Como crees que habría que hacer para desbloquearlos?


Resumen de las reflexiones generadas (6 de febrero de 2019)


Nota: Para poder centrarnos en un problema y no teorizar banalmente, acometimos la "movilidad" en Mairena como algo, que al afectarle a todos los ciudadanos, consideramos que debemos mejorarlo.

Estas son las conclusiones:
1A  
La movilidad (los desplazamientos), dentro del municipio o de ida y vuelta a Sevilla, nos obliga a estar usando demasiado los automóviles, gastando demasiada energía, y perdiendo mucho tiempo.

1B  
Acercando (haciendo más accesibles) los sitios donde tenemos que actuar.
No conformarse con los modos de desplazamientos existentes, probando pacientemente modos mejores.
Replantearse lo que consideramos “lejos” y “cerca”
Exigiendo a los responsables del urbanismo que “hagan ciudad” lejos de lo especulativo. (Hacer verde, conectar...)
Aumentando la frecuencia de los autobuses.
Implantando el transporte gratuito.
Ampliando el horario del metro.

2A
Nuestros mitos se están cayendo. Y necesitamos mitos para funcionar. Para saber quiénes somos, donde estamos, para que la sociedad sea gobernable.

3A
Las dificultades existentes para transmitir experiencia entre generaciones empobrece el aprendizaje de los más jóvenes.

3B
Las instituciones deberían facilitarla.
Cada cual también puede hacerlo, practicándolo.

  
4A
El Estado (otro mito) va hacia la quiebra. Y no podrá proveer muchos de los servicios a que estamos acostumbrados.

4B
Ir hacia un funcionamiento autónomo a pequeña escala (autarquía), lo menos dependiente posible de las redes.
Grupos pequeños que se van cohesionando. Es la base sobre la que construir algo a largo plazo.
Las redes, como instrumento, pueden ser útiles si se usan para el bien.

5A
La competitividad como motor de progreso nos lleva a la destrucción.

5B
Colaborando, como modo de interacción, para evitar vías a la destrucción.
Proponiendo y sugiriendo (cooperando, aglutinando...) en vez de confrontando y atacando.

6A
Los problemas que operan fuera de nuestra capacidad de actuación nos desbordan

6B
Abordando solo los problemas sobre los que sí podemos intervenir, dejando fuera los otros.
Actuando lo mejor posible.
Actuando con método y con investigación.
Identificando de forma compartida lo que se puede mejorar.
Poniendo nombre (eslogan) que dé visibilidad, aglutine, y focalice la acción de la gente.

7A
El transporte de mercancías a escala internacional implica grandes consumos de energía.

7B
Implantar mejoras tecnológicas (por ejemplo velas) que reduzcan el consumo energético.

8A
El sombreado producido por el arbolado urbano nos facilita la movilidad peatonal.

8B
Incrementando la densidad del arbolado urbano.

9A
Insuficiente compromiso político de nuestros representantes en el consistorio municipal.

9B
Haciéndoles llegar las reflexiones surgidas esta noche a las diferentes candidaturas que se van a presentar a las próximas elecciones municipales.
Acceder a los representantes políticos arropados por grupos con prestigio.


10A
El planeamiento urbanístico debería hacerse simulando consulta y participación, no cuando en realidad las decisiones ya están tomadas  en respuesta a necesidades especulativas.







lunes, 14 de enero de 2019

Sostenibilidad


“Dos preguntas:”
Propuesta de una charla/taller-de-análisis sobre sostenibilidad en el Ateneo de Mairena
Por Antonio Pou

La palabra sostenibilidad está de moda porque es evidente que la sociedad actual tiene un serio problema, pero también es evidente que apenas se hace nada para remediarlo. Las proclamas fervorosas y las denuncias sociales no producen mella en la maraña de complejos procesos que hacen posible, y a la vez imposible, la sociedad actual. Gracias a ellos, una parte importante de la población mundial disfruta -disfrutamos- de privilegios que hace tan solo unos decenios o siglos estaban reservados a los reyes. Sin embargo, el diseño global es una chapuza y produce fuertes distorsiones que amenazan la supervivencia de todos (contaminación del aire, cambios en el clima y en los procesos naturales, conflictos sociales generalizados, frustración individual, etc.). Pero casi cualquier cambio que se realice en el diseño, al menos bajo los parámetros actuales, supone destrucción de privilegios, por lo cual nadie, excepto los muy tontos, o los suicidas, osan cortar la rama en la que estamos subidos.
La sostenibilidad es un problema muy complejo y no puede ser abordado con soluciones simplistas, pero quizá sí con soluciones sencillas, que no simples, y es posible que, además, sea la única forma de hacerlo. El asunto está en localizarlas.
Casi ningún tipo de problema responde realmente a sus causas aparentes. Por ejemplo, los temas ambientales rara vez son tales sino consecuencia de procesos económicos. Pero éstos, a su vez, vienen condicionados por los políticos y éstos por los socio-culturales. Claro que, si se mira con más atención, resulta evidente que no existen problemas sociales como tales sino individuales, puesto que los individuos somos los componentes básicos de la sociedad. Además, como cada individuo es un mundo, de nuevo tenemos capas de causas y circunstancias cada vez más profundas dominadas por el intelecto, la emocionalidad y la espiritualidad. Así que lo colectivo y lo individual, forman un continuo, pero en capas, como una cebolla.
Lo de la cebolla evidentemente es ficticio y lo de las capas también, lo que existe es una única realidad, pero es tan compleja, y nuestras capacidades mentales tan limitadas, que la hacemos capas para intentar comprenderla y para manejarnos con ella. Por lo tanto, si realmente necesitamos una transformación, tenemos que cocer toda la cebolla, al mismo tiempo, cosa que no está al alcance de nadie porque nadie tiene una olla tan grande como para que quepa la cebolla.
Afortunadamente, la cebolla de la que formamos parte no es una masa uniforme y fragmentos de unas capas influyen, condicionan, o bloquean a otras. Como consecuencia, rara vez actuando sobre una única capa de la cebolla se produce el efecto deseado o esperado, lo cual frecuentemente produce despiste y frustración, pero se puede aprovechar esa característica para buscarle las vueltas.
Si conocemos de primera mano, por experiencia, algún fragmento de la maraña, probablemente hayamos identificado pequeños procesos y circunstancias que bloquean a otros más importantes. Actúan como el seguro de un arma que impide apretar el gatillo, solo que en este caso suelen ser seguros de otros seguros, formando una cadena y, a menos que los desactivemos siguiendo la secuencia adecuada no conseguiremos modificar el sistema; porque ahí reside su resiliencia, su capacidad de resistir a los cambios y recuperar la situación anterior. Muchos de los seguros son formidables y poco o nada se puede hacer para liberarlos, pero si se sigue el rastro de la cadena generalmente se llega a una multitud de pequeños seguros que son los que lo protegen. Sobre ellos es mucho más fácil actuar con éxito.

Cada cultura, cada civilización, busca mecanismos de autoperpetuación, lo cual está muy bien en tiempos de bonanza pero que pueden significar su destrucción en tiempos de cambio, cuando la necesidad imperante es la adaptación, como en estos momentos.
Siempre es tiempo de cambios. Ocurren constantemente en individuos y pequeños grupos y por eso nuestro mundo es diferente al de nuestros padres. Es la velocidad de los cambios la que es diferente de unos momentos a otros y a veces es tan rápida que constituye una catástrofe, tanto para los elementos referenciales individuales como para los colectivos. Por supuesto los cambios drásticos, impuestos, no sustanciados en los individuos, son una catástrofe y algunas culturas consideran que cuando se produce un trauma colectivo, éste se transmitirá durante siete generaciones hacia adelante y procede de siete generaciones atrás.
Respecto a la sostenibilidad, hay cambios que resultan positivos, negativos, o neutros; sin embargo, son los no-cambios, la no adaptación a las nuevas circunstancias, sean estas naturales o humanas, o no hacerlo a la velocidad que la situación exige, los que constituyen los obstáculos mayores y más difíciles de abordar. Muchos de esos no-cambios vienen siendo arrastrados desde hace siglos o milenios, por pereza, por tradición, por miedo al cambio, por no mirar, o por no usar el sentido común.
Para intentar abordar la sostenibilidad con algún realismo es necesario mirar a las necesidades de hoy, a los cambios que están sucediendo y a los no-cambios. Para ello es preferible centrarse en temas concretos, cotidianos, que son los que conforman nuestro comportamiento, que son los que mejor conocemos y sobre los cuales tenemos alguna capacidad de influencia. Una vez centrados en un tema el asunto está en rastrear la hilera de seguros que bloquean o entorpecen el avance hacia una mayor sostenibilidad y localizar los más débiles, los más cercanos, aquellos que pueden ser liberados a nivel individual o de grupo pequeño y promover acciones de cambio positivo. Habituados como estamos a las grandes proclamas e intenciones, esto puede parecer algo ridículo e insignificante, pero son este tipo de pequeñas acciones, cuando se extienden a un colectivo, las que producen los cambios y, además, con gran rapidez.

Esto es lo que propongo para esta charla/taller-de-análisis. Así que, en un contexto como el de Mairena, en el de las familias que lo habitan, en el ámbito de su influencia, las dos preguntas serían: “¿Cuál o cuáles crees que son los procesos más relevantes que están bloqueando el avance hacia una sociedad sostenible? ¿Cómo crees que habría que hacer para desbloquearlos?”
La charla comienza aquí, con la lectura de estas páginas, y el taller comenzará con un breve recordatorio de las mismas, las cuales se habrán hecho llegar previamente a los participantes, seguido de un coloquio y reflexión colectiva, rebuscando en los entresijos de los seguros y seguros de los seguros que bloquean los avances. Mi papel sería de moderador y orientador del análisis para mantenerlo lo más centrado posible en el tema de sostenibilidad. Como resultado de la actividad sería deseable que se pudiese identificar alguna acción concreta que fuese factible llevar a cabo en el entorno de Mairena. Si esta manera de trabajar resulta eficaz, podría ser el comienzo de un vivero de gérmenes de sostenibilidad.
A lo largo de la actividad sería conveniente que alguien hiciese de relator recogiendo las principales ideas y opiniones. Se necesitará alguna pizarra o block donde anotar.


jueves, 27 de diciembre de 2018

EL FIN DEL TRABAJO


AUTÓNOMOS CON DERECHO A NADA

Autora: Mari Luz Rodríguez
Publicado por El País el 16 de septiembre de 2018

El tiempo que Ursula Huws ha llamado los “años gloriosos” de la segunda posguerra mundial estuvo caracterizado por un gran acuerdo de las fuerzas políticas y los actores sociales sobre un modelo de sociedad en el que quedaba garantizada la economía de libre mercado, al tiempo que se reconocía un papel protagonista de los Gobiernos para la realización de políticas redistributivas con el fin de lograr un reparto más equilibrado de la riqueza. En el mundo del trabajo este gran pacto social tuvo su perfecta traslación: el reconocimiento del poder empresarial de organización del trabajo quedó contrarrestado por la garantía del derecho a la negociación colectiva y la actuación de los sindicatos en defensa de los intereses de los trabajadores, y la figura del contrato de trabajo como la institución a través de la que se les atribuía derechos laborales y protección social.
Todo este esquema empezó a deshilacharse a partir de los años ochenta del siglo pasado, pero la globalización, la crisis económica y, en último término, la revolución tecnológica han terminado por debilitar los pilares en que se basó aquel contrato social. Mirado desde el mundo del trabajo, el avance de la economía digital puede producir fenómenos que acentúen esa debilidad. En todas las estadísticas se vaticinan pérdidas significativas de puestos de trabajo y también una profunda transformación en los que vayan a crearse. Esto significa que habrá un número importante de trabajadores que perderán sus empleos, y otros que deberán reciclarse para poder acceder a los de nueva creación. Por otro lado, las plataformas digitales tienen como insignia de su modelo de negocio la utilización del trabajo autónomo y no del contrato de trabajo, lo que pone en cuestión la figura que veníamos utilizando para atribuir derechos y protección social a buena parte de la población.
Frente a ello podemos hacer una defensa numantina del pasado, pero creo más inteligente repensar los cimientos de un nuevo contrato social. Para empezar, las políticas de educación y formación para la era digital deben adquirir un papel central en las agendas políticas y de inversión pública, de forma que, como ya sucedió antes, la educación haga que los humanos venzamos la carrera a la tecnología. Habrá algunos que no puedan lograrlo. Para ellos debemos pensar en una fuente de rentas que sustituyan a las del trabajo: el debate sobre la renta mínima o la propia renta universal es esencial en este tiempo.
Debemos empezar a hablar de derechos laborales básicos para todas las personas que trabajan, sean trabajadores o autónomos, y también de que es necesario repensar nuestro modelo de protección social, porque con menos empleo y empleo más atípico probablemente no alcanzará para mantener económicamente un modelo de protección que sea sostenible también desde la perspectiva social. Seguramente tengamos que buscar financiación que provenga de la vía impositiva, sin descartar el gravamen sobre las actividades digitales, y dar protección por el hecho de ser ciudadano. La igualdad de género debe formar parte ineludible de este nuevo contrato. No lo fue en el pasado, pero hoy no se entendería que las mujeres no tuvieran acceso a los bienes sociales en igualdad de condiciones con los varones.
Se trata de acordar un mejor reparto de los beneficios y las cargas de la revolución tecnológica y la riqueza que ella produzca. Podemos no hacerlo, pero entonces viviremos en sociedades profundamente desiguales y donde la ira de los postergados pueda terminar expresándose mediante opciones políticas deleznables.

Luz Rodríguez es profesora de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).