martes, 12 de febrero de 2019

Conclusiones sobre "Sostenibilidad"


COPA_FILO……………….Sostenibilidad



A:   ¿Cual o cuales crees que son los procesos más relevantes que están bloqueando el avance hacia una sociedad sostenible?

B:   ¿Como crees que habría que hacer para desbloquearlos?


Resumen de las reflexiones generadas (6 de febrero de 2019)


Nota: Para poder centrarnos en un problema y no teorizar banalmente, acometimos la "movilidad" en Mairena como algo, que al afectarle a todos los ciudadanos, consideramos que debemos mejorarlo.

Estas son las conclusiones:
1A  
La movilidad (los desplazamientos), dentro del municipio o de ida y vuelta a Sevilla, nos obliga a estar usando demasiado los automóviles, gastando demasiada energía, y perdiendo mucho tiempo.

1B  
Acercando (haciendo más accesibles) los sitios donde tenemos que actuar.
No conformarse con los modos de desplazamientos existentes, probando pacientemente modos mejores.
Replantearse lo que consideramos “lejos” y “cerca”
Exigiendo a los responsables del urbanismo que “hagan ciudad” lejos de lo especulativo. (Hacer verde, conectar...)
Aumentando la frecuencia de los autobuses.
Implantando el transporte gratuito.
Ampliando el horario del metro.

2A
Nuestros mitos se están cayendo. Y necesitamos mitos para funcionar. Para saber quiénes somos, donde estamos, para que la sociedad sea gobernable.

3A
Las dificultades existentes para transmitir experiencia entre generaciones empobrece el aprendizaje de los más jóvenes.

3B
Las instituciones deberían facilitarla.
Cada cual también puede hacerlo, practicándolo.

  
4A
El Estado (otro mito) va hacia la quiebra. Y no podrá proveer muchos de los servicios a que estamos acostumbrados.

4B
Ir hacia un funcionamiento autónomo a pequeña escala (autarquía), lo menos dependiente posible de las redes.
Grupos pequeños que se van cohesionando. Es la base sobre la que construir algo a largo plazo.
Las redes, como instrumento, pueden ser útiles si se usan para el bien.

5A
La competitividad como motor de progreso nos lleva a la destrucción.

5B
Colaborando, como modo de interacción, para evitar vías a la destrucción.
Proponiendo y sugiriendo (cooperando, aglutinando...) en vez de confrontando y atacando.

6A
Los problemas que operan fuera de nuestra capacidad de actuación nos desbordan

6B
Abordando solo los problemas sobre los que sí podemos intervenir, dejando fuera los otros.
Actuando lo mejor posible.
Actuando con método y con investigación.
Identificando de forma compartida lo que se puede mejorar.
Poniendo nombre (eslogan) que dé visibilidad, aglutine, y focalice la acción de la gente.

7A
El transporte de mercancías a escala internacional implica grandes consumos de energía.

7B
Implantar mejoras tecnológicas (por ejemplo velas) que reduzcan el consumo energético.

8A
El sombreado producido por el arbolado urbano nos facilita la movilidad peatonal.

8B
Incrementando la densidad del arbolado urbano.

9A
Insuficiente compromiso político de nuestros representantes en el consistorio municipal.

9B
Haciéndoles llegar las reflexiones surgidas esta noche a las diferentes candidaturas que se van a presentar a las próximas elecciones municipales.
Acceder a los representantes políticos arropados por grupos con prestigio.


10A
El planeamiento urbanístico debería hacerse simulando consulta y participación, no cuando en realidad las decisiones ya están tomadas  en respuesta a necesidades especulativas.







lunes, 14 de enero de 2019

Sostenibilidad


“Dos preguntas:”
Propuesta de una charla/taller-de-análisis sobre sostenibilidad en el Ateneo de Mairena
Por Antonio Pou

La palabra sostenibilidad está de moda porque es evidente que la sociedad actual tiene un serio problema, pero también es evidente que apenas se hace nada para remediarlo. Las proclamas fervorosas y las denuncias sociales no producen mella en la maraña de complejos procesos que hacen posible, y a la vez imposible, la sociedad actual. Gracias a ellos, una parte importante de la población mundial disfruta -disfrutamos- de privilegios que hace tan solo unos decenios o siglos estaban reservados a los reyes. Sin embargo, el diseño global es una chapuza y produce fuertes distorsiones que amenazan la supervivencia de todos (contaminación del aire, cambios en el clima y en los procesos naturales, conflictos sociales generalizados, frustración individual, etc.). Pero casi cualquier cambio que se realice en el diseño, al menos bajo los parámetros actuales, supone destrucción de privilegios, por lo cual nadie, excepto los muy tontos, o los suicidas, osan cortar la rama en la que estamos subidos.
La sostenibilidad es un problema muy complejo y no puede ser abordado con soluciones simplistas, pero quizá sí con soluciones sencillas, que no simples, y es posible que, además, sea la única forma de hacerlo. El asunto está en localizarlas.
Casi ningún tipo de problema responde realmente a sus causas aparentes. Por ejemplo, los temas ambientales rara vez son tales sino consecuencia de procesos económicos. Pero éstos, a su vez, vienen condicionados por los políticos y éstos por los socio-culturales. Claro que, si se mira con más atención, resulta evidente que no existen problemas sociales como tales sino individuales, puesto que los individuos somos los componentes básicos de la sociedad. Además, como cada individuo es un mundo, de nuevo tenemos capas de causas y circunstancias cada vez más profundas dominadas por el intelecto, la emocionalidad y la espiritualidad. Así que lo colectivo y lo individual, forman un continuo, pero en capas, como una cebolla.
Lo de la cebolla evidentemente es ficticio y lo de las capas también, lo que existe es una única realidad, pero es tan compleja, y nuestras capacidades mentales tan limitadas, que la hacemos capas para intentar comprenderla y para manejarnos con ella. Por lo tanto, si realmente necesitamos una transformación, tenemos que cocer toda la cebolla, al mismo tiempo, cosa que no está al alcance de nadie porque nadie tiene una olla tan grande como para que quepa la cebolla.
Afortunadamente, la cebolla de la que formamos parte no es una masa uniforme y fragmentos de unas capas influyen, condicionan, o bloquean a otras. Como consecuencia, rara vez actuando sobre una única capa de la cebolla se produce el efecto deseado o esperado, lo cual frecuentemente produce despiste y frustración, pero se puede aprovechar esa característica para buscarle las vueltas.
Si conocemos de primera mano, por experiencia, algún fragmento de la maraña, probablemente hayamos identificado pequeños procesos y circunstancias que bloquean a otros más importantes. Actúan como el seguro de un arma que impide apretar el gatillo, solo que en este caso suelen ser seguros de otros seguros, formando una cadena y, a menos que los desactivemos siguiendo la secuencia adecuada no conseguiremos modificar el sistema; porque ahí reside su resiliencia, su capacidad de resistir a los cambios y recuperar la situación anterior. Muchos de los seguros son formidables y poco o nada se puede hacer para liberarlos, pero si se sigue el rastro de la cadena generalmente se llega a una multitud de pequeños seguros que son los que lo protegen. Sobre ellos es mucho más fácil actuar con éxito.

Cada cultura, cada civilización, busca mecanismos de autoperpetuación, lo cual está muy bien en tiempos de bonanza pero que pueden significar su destrucción en tiempos de cambio, cuando la necesidad imperante es la adaptación, como en estos momentos.
Siempre es tiempo de cambios. Ocurren constantemente en individuos y pequeños grupos y por eso nuestro mundo es diferente al de nuestros padres. Es la velocidad de los cambios la que es diferente de unos momentos a otros y a veces es tan rápida que constituye una catástrofe, tanto para los elementos referenciales individuales como para los colectivos. Por supuesto los cambios drásticos, impuestos, no sustanciados en los individuos, son una catástrofe y algunas culturas consideran que cuando se produce un trauma colectivo, éste se transmitirá durante siete generaciones hacia adelante y procede de siete generaciones atrás.
Respecto a la sostenibilidad, hay cambios que resultan positivos, negativos, o neutros; sin embargo, son los no-cambios, la no adaptación a las nuevas circunstancias, sean estas naturales o humanas, o no hacerlo a la velocidad que la situación exige, los que constituyen los obstáculos mayores y más difíciles de abordar. Muchos de esos no-cambios vienen siendo arrastrados desde hace siglos o milenios, por pereza, por tradición, por miedo al cambio, por no mirar, o por no usar el sentido común.
Para intentar abordar la sostenibilidad con algún realismo es necesario mirar a las necesidades de hoy, a los cambios que están sucediendo y a los no-cambios. Para ello es preferible centrarse en temas concretos, cotidianos, que son los que conforman nuestro comportamiento, que son los que mejor conocemos y sobre los cuales tenemos alguna capacidad de influencia. Una vez centrados en un tema el asunto está en rastrear la hilera de seguros que bloquean o entorpecen el avance hacia una mayor sostenibilidad y localizar los más débiles, los más cercanos, aquellos que pueden ser liberados a nivel individual o de grupo pequeño y promover acciones de cambio positivo. Habituados como estamos a las grandes proclamas e intenciones, esto puede parecer algo ridículo e insignificante, pero son este tipo de pequeñas acciones, cuando se extienden a un colectivo, las que producen los cambios y, además, con gran rapidez.

Esto es lo que propongo para esta charla/taller-de-análisis. Así que, en un contexto como el de Mairena, en el de las familias que lo habitan, en el ámbito de su influencia, las dos preguntas serían: “¿Cuál o cuáles crees que son los procesos más relevantes que están bloqueando el avance hacia una sociedad sostenible? ¿Cómo crees que habría que hacer para desbloquearlos?”
La charla comienza aquí, con la lectura de estas páginas, y el taller comenzará con un breve recordatorio de las mismas, las cuales se habrán hecho llegar previamente a los participantes, seguido de un coloquio y reflexión colectiva, rebuscando en los entresijos de los seguros y seguros de los seguros que bloquean los avances. Mi papel sería de moderador y orientador del análisis para mantenerlo lo más centrado posible en el tema de sostenibilidad. Como resultado de la actividad sería deseable que se pudiese identificar alguna acción concreta que fuese factible llevar a cabo en el entorno de Mairena. Si esta manera de trabajar resulta eficaz, podría ser el comienzo de un vivero de gérmenes de sostenibilidad.
A lo largo de la actividad sería conveniente que alguien hiciese de relator recogiendo las principales ideas y opiniones. Se necesitará alguna pizarra o block donde anotar.


jueves, 27 de diciembre de 2018

EL FIN DEL TRABAJO


AUTÓNOMOS CON DERECHO A NADA

Autora: Mari Luz Rodríguez
Publicado por El País el 16 de septiembre de 2018

El tiempo que Ursula Huws ha llamado los “años gloriosos” de la segunda posguerra mundial estuvo caracterizado por un gran acuerdo de las fuerzas políticas y los actores sociales sobre un modelo de sociedad en el que quedaba garantizada la economía de libre mercado, al tiempo que se reconocía un papel protagonista de los Gobiernos para la realización de políticas redistributivas con el fin de lograr un reparto más equilibrado de la riqueza. En el mundo del trabajo este gran pacto social tuvo su perfecta traslación: el reconocimiento del poder empresarial de organización del trabajo quedó contrarrestado por la garantía del derecho a la negociación colectiva y la actuación de los sindicatos en defensa de los intereses de los trabajadores, y la figura del contrato de trabajo como la institución a través de la que se les atribuía derechos laborales y protección social.
Todo este esquema empezó a deshilacharse a partir de los años ochenta del siglo pasado, pero la globalización, la crisis económica y, en último término, la revolución tecnológica han terminado por debilitar los pilares en que se basó aquel contrato social. Mirado desde el mundo del trabajo, el avance de la economía digital puede producir fenómenos que acentúen esa debilidad. En todas las estadísticas se vaticinan pérdidas significativas de puestos de trabajo y también una profunda transformación en los que vayan a crearse. Esto significa que habrá un número importante de trabajadores que perderán sus empleos, y otros que deberán reciclarse para poder acceder a los de nueva creación. Por otro lado, las plataformas digitales tienen como insignia de su modelo de negocio la utilización del trabajo autónomo y no del contrato de trabajo, lo que pone en cuestión la figura que veníamos utilizando para atribuir derechos y protección social a buena parte de la población.
Frente a ello podemos hacer una defensa numantina del pasado, pero creo más inteligente repensar los cimientos de un nuevo contrato social. Para empezar, las políticas de educación y formación para la era digital deben adquirir un papel central en las agendas políticas y de inversión pública, de forma que, como ya sucedió antes, la educación haga que los humanos venzamos la carrera a la tecnología. Habrá algunos que no puedan lograrlo. Para ellos debemos pensar en una fuente de rentas que sustituyan a las del trabajo: el debate sobre la renta mínima o la propia renta universal es esencial en este tiempo.
Debemos empezar a hablar de derechos laborales básicos para todas las personas que trabajan, sean trabajadores o autónomos, y también de que es necesario repensar nuestro modelo de protección social, porque con menos empleo y empleo más atípico probablemente no alcanzará para mantener económicamente un modelo de protección que sea sostenible también desde la perspectiva social. Seguramente tengamos que buscar financiación que provenga de la vía impositiva, sin descartar el gravamen sobre las actividades digitales, y dar protección por el hecho de ser ciudadano. La igualdad de género debe formar parte ineludible de este nuevo contrato. No lo fue en el pasado, pero hoy no se entendería que las mujeres no tuvieran acceso a los bienes sociales en igualdad de condiciones con los varones.
Se trata de acordar un mejor reparto de los beneficios y las cargas de la revolución tecnológica y la riqueza que ella produzca. Podemos no hacerlo, pero entonces viviremos en sociedades profundamente desiguales y donde la ira de los postergados pueda terminar expresándose mediante opciones políticas deleznables.

Luz Rodríguez es profesora de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

jueves, 15 de noviembre de 2018

¿QUÉ ES LA CONCIENCIA?



Los científicos comienzan a descifrar un misterio que llevaba años exasperando a los filósofos.

LA CONCIENCIA ES TODO LO QUE EXPERIMENTAMOS. Es una melodía pegadiza en la cabeza, el dulzor de la mousse de chocolate, el malestar que causa un dolor de muelas, el amor incondicional por un hijo y la amargura de saber que todas las pasiones se acaban.

El origen y la naturaleza de esas experiencias, a veces de nominadas qualia, ha sido un misterio desde los albores de la antigüedad hasta nuestros días. Multitud de filósofos modernos que analizan la mente, entre los que cabría destacar quizás a Daniel Dennett, de la Universidad Tufts, consideran que la existencia de la consciencia es una ofensa tan intolerable contra lo que creen que debería ser un universo material e irrelevante y el vacío, que la califican como mera ilusión. Es decir, o niegan que existan los qualia, o bien defienden que la ciencia nunca sacará de ellos nada de provecho.

Si semejante afirmación fuese cierta, este artículo sería brevísimo. Todo lo que necesitaría explicarles es por qué usted, yo, y casi todo el mundo estamos absolutamente convencidos de que tenemos sensaciones. Si tuviéramos un flemón, el tormento no se reduciría ni un ápice con razonamientos enrevesados que pretendieran persuadirnos de que el dolor es un delirio. Como esta solución desesperada del  problema psicosomático no me encandila lo más mínimo, seguiré adelante.
La mayoría de los académicos aceptan que la consciencia es algo consolidado y buscan entender su relación con el mundo objetivo descrito por la ciencia. Hace más de un cuarto de siglo, junto con Francis Crick, decidimos apartarnos de los debates filosóficos sobre la consciencia (que llevaban ocupando a los eruditos desde, como mínimo, los tiempos de Aristóteles) y decidimos buscar su huella física. ¿Qué pasaría si la consciencia emanara de una región del cerebro muy excitable? Si llegáramos a saberlo, nos acercaríamos a la solución del problema fundamental.

En concreto, buscamos las correlaciones neuronales de la consciencia (CNC), definidas como los mecanismos neuronales mínimos que, juntos, bastan para cualquier experiencia consciente concreta. ¿Qué debe suceder en el cerebro para que experimentemos un dolor de muelas, por ejemplo? ¿Vibrarán algunas células nerviosas a una frecuencia mágica? ¿Tienen que activarse algunas <<neuronas de la consciencia>> especiales? ¿En qué regiones del cerebro están ubicadas?

Texto de Christof Koch extraído de la revista: InvestigacionyCiencia.es, agosto 2018

A lo largo de nuestra tertulia iremos sacando conclusiones y exponiendo nuestras ideas

jueves, 1 de noviembre de 2018

MONTAIGNE y la Filosofía del Renacimiento


Montaigne es el creador de un género literario y filosófico, el “Ensayo”, obra en prosa donde se presentan libremente las reflexiones del autor, sin  intentar un sistema unitario, estructurado y completo. Reflexiones y argumentaciones en las que se da la implicación personal del autor (“Yo mismo soy la materia de mi libro”), retratando con sinceridad desde su propia experiencia la complejidad paradójica del espíritu humano… para concluir que no hay verdades intocables, sino opiniones, todas relativas. Es su famoso y sensato escepticismo.

Empecemos con sus primeras líneas:

“AL LECTOR. Es este un libro de buena fe, lector. De entrada te advierto que con él no me he propuesto otro fin que el doméstico y privado. En él no he tenido en cuenta ni el servicio a ti, ni mi gloria. No son capaces mis fuerzas de tales designios. Lo he dedicado al particular solaz de parientes y amigos: a fin de que, una vez me hayan perdido (lo que muy pronto les sucederá)[12 años más tarde], puedan hallar en él algunos rasgos de mi condición y humor, y así alimenten, más completo y vivo, el conocimiento que han tenido de mi persona. Si lo hubiera escrito para conseguir el favor del mundo, habríame engalanado mejor y mostraríame en actitud estudiada. Quiero que en él me van con mis maneras sencillas, naturales y ordinarias, sin disimulo ni artificio: pues píntome a mí mismo. Aquí podrán leerse mis defectos crudamente y mi forma de ser innata, en la medida en que el respeto público me lo ha permitido. Que si yo hubiera estado en esas naciones de las que se dice viven todavía en la dulce libertad de las primeras leyes de la naturaleza, te aseguro que gustosamente me habría pintado por entero, y desnudo. Así, lector, yo mismo soy la materia de mi libro: no hay razón para que ocupes tu ocio en tema tan frívolo y vano. Adiós pues.
De Montaigne, a uno de marzo de mil quinientos ochenta.”

TEXTOS del propio D. Miguel:

“Yo tengo mi propio y exclusivo diccionario: “paso el tiempo” cuando es malo y desagradable; cuando es bueno, no lo quiero pasar, lo degusto, me fijo en él. Hay que pasar corriendo lo malo, y detenerse en lo bueno”

“Nosotros nunca estamos cerca de nosotros, sino siempre más allá de nosotros mismos. El temor, el deseo, la esperanza nos lanzan hacia el futuro y nos quitan el sentimiento y la consideración de lo que es, para interesarnos en lo que será, o sea, cuando nosotros ya no seremos

“¿Qué se puede imaginar más ridículo que esta criatura miserable y mezquina, que ni siquiera es dueña de sí misma, expuesta a los ataques de todas las cosas, y que dice ser dueña y señora del universo, pero que, sin embargo, no tiene siquiera la facultad de conocer la mínima parte del mismo, y mucho menos de dominarla?

“Un antiguo al que se reprochaba haber hecho profesión de filosofía, aun no prestando a ella mucha atención, contestó que esto era filosofar”

“La ciencia empieza por los sentidos y se resuelve en los sentidos. No seríamos más que una piedra, si no supiéramos que existe el sonido, el olor, la luz, el sabor, la medida, el peso, la blandura, la aspereza, el color, la brillantez, la anchura, la profundidad. He aquí las raíces y los principios de todo el edificio de nuestra ciencia El privilegio de los sentidos es el de ser el límite extremo de nuestra experiencia; nada hay más allá de ellos que pueda servirnos para descubrirlos y un sentido no puede descubrir otro sentido”

“No tenemos comunicaciones con el ser porque la naturaleza humana está siempre entre el nacimiento y la muerte, y no obtiene de sí misma más que una apariencia obscura y sombreada, una incierta y débil opinión. Y si acaso nuestro pensamiento se obstina en asir su ser, será como querer apretar el agua en el puño: cuanto más se cerrará y apretará lo que por naturaleza se escurre de todas partes, tanto más perderá lo que quería sujetar y retener”

“Celebro y acaricio la verdad, sea cual fuere la mano en la cual la encuentro, y me entrego a ella con alegría, y le tiendo mis armas vencidas en cuanto la veo acercarse. Y con tal de que no se proceda con un semblante demasiado imperiosamente magistral, me complace que me reprendan. Y me acomodo a los acusadores, a menudo más por cortesía que por enmienda; me gusta gratificar y alentar la libertad de advertirme cediendo fácilmente. (…) Sin embargo, es difícil incitar a los hombres de este tiempo a hacerlo. No tienen el valor de corregir porque no tienen el valor de soportar ser corregidos.”

“Habría que preguntar quién sabe mejor y no quién sabe más. Nos esforzamos solo en llenar la memoria, y dejamos el entendimiento y la conciencia vacíos. Los pájaros salen a veces a buscar el grano y se lo llevan en el pico sin probarlo, para dar de comer a sus crías. De la misma manera nuestros pedantes se dedican a rapiñar la ciencia en los libros, y no la albergan sino en la punta de los labios, solo para verterla y lanzarla al viento”

“No pinto el ser, pinto el tránsito: no el tránsito de una edad a otra (…). Hay que acomodar mi historia al momento. Acaso cambiaré dentro de poco no solo de fortuna sino también de intención. Esto es un registro de acontecimientos diversos y mudables, y de imaginaciones indecisas y, en algún caso, contrarias, bien porque yo mismo soy distinto, bien porque abordo los objetos por otras circunstancias y consideraciones”

“La lectura acompaña toda mi vida, y me asiste por todas partes. Me consuela en la vejez y en la soledad. Me descarga del peso de una molesta ociosidad; y me libra, a cualquier hora, de las compañías que me fastidian. Sofoca las punzadas del dolor, cuando no es del todo extremo y dominante. Para distraerme de una imaginación importuna, no tengo más que recurrir a los libros; me desvían fácilmente en su dirección, y me la arrebatan. Y, además, no se rebelan por ver que no los busco sino a falta de los demás bienes, más reales, vivos y naturales. Me reciben siempre con el mismo semblante”

“Dios es generoso con aquellos a quienes sustrae la vida poco a poco. Este es el único beneficio de la vejez. La última muerte será tanto menos completa y nociva: no matará sino a una mitad o a un cuarto de hombre (…) Y una parte de mi ser, y muchas más, estarán ya muertas; otras medio muertas, entre las más activas y las que ocupaban el primer rango en mi época más vigorosa. Me disuelvo y escapo a mí mismo de este modo.(…)¿Qué estupidez no será, a mi juicio, sentir el salto de esta caída, ya tan avanzada, como si fuese completa?

“(…) Viajar me parece un ejercicio provechoso. El alma se ejercita continuamente observando cosas desconocidas y nuevas. Y no conozco mejor escuela para formar la vida que presentarle sin cesar la variedad de tantas vidas, fantasías y costumbres diferentes, y darle a probar la tan perpetua variedad de nuestra naturaleza” Solo me satisface la variedad, la posesión de la diversidad, si es que me satisface alguna cosa. En los viajes, me alienta hasta el hecho de poder parar sin perjuicio, y de tener donde distraerme cómodamente de ellos”

Bibliografía:
OBRA ORIGINAL: *”ENSAYOS COMPLETOS”, Michel de Montaigne, año 1580.-Ed. Cátedra, Madrid 2016 (8ª edición), 1056 páginas con un Apéndice con los Sonetos de Ètienne de la Boètie, su amigo, muerto a los 33 años, que era 3 años mayor que Michel. (32 € en la Casa del Libro). Imprescindible.

MONTAIGNE”, María Badiola, Ed. RBA, Colec. Aprender a Pensar.

UN VERANO CON MONTAIGNE”, Antoine Compagnon, Ed. Paidós, Barcelona 2014. à Recomendado por Badiola. Muy interesante y gustoso de leer: 40 capítulos breves –dos páginas y media cada uno-  que recogen las intervenciones de Compagnon en el verano de 2012 en un programa de radio donde mostró la importancia histórica de Montaigne y su tremenda  ACTUALIDAD. Éxito!: más de 100.000 ejemplares vendidos. 

ABAGGNANO, “Historia de la Filosofía”, Ed. Montaner y Simón, volumen 2,  pags. 30-34

Lledó y equipo, Ed. Santillana, Bachillerato:  “Historia de la Filosofía”, pags. 174, 179-180

Ferrater Mora, Alianza Editorial Diccionario de Filosofía, tomo 3, p. 2266





domingo, 16 de septiembre de 2018

EL PODER JUDICIAL EN LA DEMOCRACIA


John Locke establece en el capítulo XII de su "Tratado sobre el Gobierno Civil" las competencias del poder legislativo, ejecutivo y judicial. Y Montesquieu, en su libro "Del Espíritu de la Leyes", capítulo VI, también nos describe los conceptos de Locke de la siguiente manera:

En cada Estado hay tres clases de poderes: el poder legislativo, el poder ejecutivo de las cosas relativas al derecho de gentes, y el poder ejecutivo de las cosas que dependen del derecho civil.

Por el poder legislativo, el príncipe o jefe del Estado hace leyes transitorias o definitivas, o deroga las existentes. Por el segundo, hace la paz o la guerra, envía y recibe embajadas, establece la seguridad pública y previene las invasiones. Por el tercero, castiga los delitos y juzga las diferencias entre particulares. Se llama a este último poder judicial, y al otro poder ejecutivo del Estado.

La libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad de espíritu que nace de la opinión que tiene cada uno de su seguridad.  Y para que exista la libertad es necesario que el Gobierno sea tal que ningún ciudadano pueda temer nada de otro.

Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se puede temer que el monarca o el Senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente.

Tampoco hay libertad si el poder judicial no está separado del legislativo ni del ejecutivo. Si va unido al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el juez sería al mismo tiempo legislador. Si va unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la fuerza de un opresor

 Todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuerpo de personas principales, de los nobles o del pueblo, ejerciera los tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o las diferencias entre particulares.

Y de Carlo Guarnieri y Patrizia Pederzoli en su libro: LOS JUECES Y LA POLÍTICA, PODER JUDICIAL Y DEMOCRACIA, Editorial TAURUS, año 1.999, extraemos el  siguiente texto - pág. 158:

... En el régimen franquista, la estructura institucional de la justicia era una buena copia de la típica de los regímenes autoritarios: la magistratura, aunque dotada de modestas garantías de independencia, carecía de toda influencia política, dado que todos los casos de importancia se confiaban a tribunales especiales. El nuevo régimen democrático, con la Constitución de 1978, introdujo cambios importantes en la organización judicial: la abolición de los tribunales especiales, el reforzamiento de los ordinarios y un órgano de autogestión de la magistratura siguiendo el modelo italiano - el Consejo General del Poder Judicial- encargado de garantizar su independencia. Como hemos visto, entre el Consejo y el ejecutivo se han producido, en especial tras la llegada al gobierno de los socialistas, fuertes tensiones que en 1985 llevaron a una nueva estructura que ha redimensionado los poderes del Consejo, cuyos miembros togados también son ahora designados por el parlamento y no por la magistratura. Además, el gobierno socialista,  gracias a una ley que ha reducido la edad de jubilación, ha podido ejercer una gran influencia sobre la magistratura, nombrando en puestos importantes a jueces más cercanos a su orientación política (Andrés Ibáñez, 1988; Montero Aroca, 1990; Díez Picazo, 1991).

El caso español muestra que, si es verdad que la experiencia autoritaria impulsa a la nueva clase política democrática a reforzar el papel de la magistratura - en un marco constitucional que trata de reforzar todo tipo de garantías - también es verdad que una evolución en sentido mayoritario del sistema político como ha conocido España en los años ochenta - con un gobierno que dispone de una amplia mayoría parlamentaria - tiende a reducir el espacio asignado a la magistratura. Así pues será interesante seguir en el futuro la evolución del sistema político español. Las tensiones entre gobierno y magistratura no se acabaron con la reforma de 1985. Se ha notado una tendencia en la clase política a recurrir a la justicia, por ejemplo para eludir la responsabilidad política (Aguilar de Prat, 1994). Así pues, los recientes casos judiciales - como el de los GAL, que ha implicado a varios miembros del gobierno y al mismo Presidente - se insertan en una situación que,  como confirman los resultados de las reciente elecciones, asiste ahora al descenso del partido socialista y el comienzo de una fase de incertidumbre política y, quizás,  de mayor incidencia de la actividad judicial.

Y nosotros ¿Cómo percibimos la separación de poderes, y en particular la del poder judicial, en nuestro estado de derecho?
En nuestra próxima tertulia intentaremos esclarecerlo

Manolo Quero



lunes, 2 de julio de 2018

Derecho de los animales

            New York. (García Lorca)

            Debajo de las multiplicaciones                     
            hay una gota de sangre de pato;                   
            debajo de las divisiones                    
            hay una gota de sangre de marinero;            
            debajo de las sumas, un río de sangre tierna.                       
            Un río que viene cantando                
            por los dormitorios de los arrabales,             
            y es plata, cemento o brisa                
            en el alba mentida de New York.                 
            Existen las montañas. Lo sé.             
            Y los anteojos para la sabiduría.                   
            Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.               
            Yo he venido para ver la turbia sangre.                    
            La sangre que lleva las máquinas a las cataratas                  
            y el espíritu a la lengua de la cobra.              
            Todos los días se matan en New York                     
            cuatro millones de patos,                  
            cinco millones de cerdos,                  
            dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,               
            un millón de vacas,               
            un millón de corderos                       
            y dos millones de gallos,                   
            que dejan los cielos hechos añicos.               
            Más vale sollozar afilando la navaja             
            o asesinar a los perros            
            en las alucinantes cacerías,                
            que resistir en la madrugada             
            los interminables trenes de leche,                 
            los interminables trenes de sangre                
            y los trenes de rosas maniatadas                   
            por los comerciantes de perfumes.               
            Los patos y las palomas,                   
            y los cerdos y los corderos                
            ponen sus gotas de sangre                
            debajo de las multiplicaciones,                     
            y los terribles alaridos de las vacas estrujadas                     
            llenan de dolor el valle                      
            donde el Hudson se emborracha con aceite.            
            Yo denuncio a toda la gente             
            que ignora la otra mitad,                   
            la mitad irredimible               
            que levanta sus montes de cemento             
            donde laten los corazones                 
            de los animalitos que se olvidan                   
            y donde caeremos todos                   
            en la última fiesta de los taladros.                
            Os escupo en la cara.             
            La otra mitad me escucha                 
            devorando, orinando, volando, en su pureza                       
            como los niños de las porterías                     
            que llevan frágiles palitos                 
            a los huecos donde se oxidan                       
            las antenas de los insectos.               
            No es el infierno, es la calle.             
            No es la muerte, es la tienda de frutas.                    
            Hay un mundo de ríos quebrados                
            y distancias inasibles             
            en la patita de ese gato                     
            quebrada por el automóvil,               
            y yo oigo el canto de la lombriz                   
            en el corazón de muchas niñas.                    
            Óxido, fermento, tierra estremecida.            
            Tierra tú mismo que nadas                
            por los números de la oficina.                       
            ¿Qué voy a hacer? ¿Ordenar los paisajes?               
            ¿Ordenar los amores que luego son fotografías,                  
            que luego son pedazos de madera                
            y bocanadas de sangre?                    
            San Ignacio de Loyola                      
            asesinó un pequeño conejo               
            y todavía sus labios gimen                
            por las torres de las iglesias.              
            No, no, no, no; yo denuncio.            
            Yo denuncio la conjura                     
            de estas desiertas oficinas                 
            que no radian las agonías,                 
            que borran los programas de la selva,                       
            y me ofrezco a ser comido                
            por las vacas estrujadas                     
            cuando sus gritos llenan el valle                   
            donde el Hudson se emborracha con aceite.

                                               Federico Gª. Lorca

domingo, 13 de mayo de 2018

La hora de la Filosofía


Víctor Gómez Pin

 “En su guerra por la dignificación humana, la filosofía ha de hacer una pausa consagrada a meditar sobre sí misma, es decir, volver a plantearse en nuestro tiempo qué es eso de filosofía. Repensar hoy la filosofía no incita a otra cosa que a seguir filosofando, seguir confrontándose a aquellos problemas que constituyen universales antropológicos. Conviene precisar que la universalidad de la filosofía ha sido a veces puesta en tela de juicio precisamente en boca de los que a ella se dedican. La divergencia está viciada por un equívoco respecto a lo que hay que entender por el término mismo filosofía. Es difícil imaginar que en lugar alguno el hombre deje de preguntarse por el hombre, es decir, que no haya ninguna forma de antropología filosófica. Y así para todas y cada una de las interrogaciones que han alimentado la historia de la filosofía. Los que enfatizan el lazo entre la filosofía y la ascendencia cultural grecolatina se verían sorprendidos al constatar el gran número de sesiones en que los problemas que atravesaron a Platón, Leibniz o Kant eran retomados con todo rigor por colegas asiáticos, en absoluto desarraigados de su cultura (…)
Afirmar o negar la universalidad de la filosofía es casi una cuestión de optimismo o pesimismo antropológico. La reivindicación de la filosofía seguiría vigente aun en el caso en que la globalización del libre mercado llegara a ser compatible con la reducción de las abismales diferencias económicas entre países y entre ciudadanos de cada país (perspectiva utópica donde las haya). Esta mayor equidad supondría efectiva generalización de los derechos humanos si se acompañara de una educación general tendiente a desarrollar en cada individuo las facultades que le caracterizan como ser humano. Y aquí entra en juego la filosofía: educar a la humanidad a través de la filosofía equivaldría a posibilitar que se actualizara en cada uno de nosotros el conjunto de potencialidades que nos marcan como seres de razón; equivaldría simplemente a ayudarnos a realizar nuestra humanidad (la educación ha de fertilizar un órgano, no puede sustituirse a él, señalaba ya Platón). Aristóteles pretendía que la disposición filosófica era propia de los hombres libres. Mas en tal caso, la neutralización de tal disposición en la inmensa mayoría de las personas constituye un índice de la ausencia de libertad efectiva. Según Peter Kemp “los poderes tecnológicos, militares y económicos no poseen el monopolio del poder en el mundo”. A su juicio, la filosofía, dada su capacidad de “exponer falsedades e ilusiones” generadas por dichas fuerzas y proponer “un mundo mejor como morada de la humanidad”, podría erigirse en contrapoder, cuya misión sería, ni más ni menos, que “luchar para crear una ciudadanía mundial y establecer un nuevo orden mundial”.
La verdad es que, compartiendo con Kemp la concepción militante y casi redentora de la filosofía, soy menos optimista que él respecto a que la generalización del espíritu crítico y de la exigencia de lucidez que la filosofía supone pueda realizarse en base a competir con los poderes reconocidos como gestores del mundo. Por decirlo en términos muy clásicos (y poco de moda), quizás la acción transformadora de la sociedad sea condición de la realización de la filosofía y no al revés. Quizás sea útil recordar aquella tan desconsoladora como lúcida Miseria de la Filosofía, con la que Marx daba respuesta a la edificante y compasiva pero inoperante Filosofía de la Miseria de Proudhom. (Esta comparación con los tiempos presentes merecería un comentario, digo yo)

(Víctor Gómez Pin, catedrático de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona: “De Pekín a Seúl, la hora de la filosofía”, El País 25/08/2008, a propósito del Congreso Mundial de Filosofía de Seúl)