viernes, 26 de septiembre de 2014

LA NACIÓN (Y III)

Quería haber acabado mi introducción al tema que nos ocupa con una síntesis-resumen pero no me es posible porque los distintos nacionalismos, aunque gozan de rasgos comunes,  creo que hay que entenderlos cada uno en su contexto (piénsese en el sionismo, en el nacionalismo kurdo o armenio, en el alemán,..). Termino pues con otros breves puntos de reflexión (quizás innecesarios) que se añaden a la estupenda sugerencia de Gerardo.

En Nueva York y su área metropolitana viven millones de personas de las etnias más diversas: puertorriqueños, italianos, antillanos, chinos, judíos (más que en Tel Aviv), negros,.. Hablan 170 idiomas, profesan muchas religiones y creencias, casi el 40% ha nacido fuera de EEUU, reciben cuarenta millones de turistas al año… y conviven. Constituyen una comunidad muy rica cultural y creativamente y relativamente segura (de las más seguras del país) ¿Por qué ese cosmopolitismo no es posible en todas partes?

Einstein, impulsor del sionismo y la fundación de un Hogar en Palestina escribe: “Usted llama a esto nacionalismo, y no sin cierta razón. Pero un trabajo de todos para formar una comunidad fuera de la cual no podemos vivir ni morir en este mundo hostil puede denominarse siempre con esa palabra horrible. En todo caso será un nacionalismo que no busque el poder, sólo la dignidad y la salud moral. Si no estuviéramos obligados a vivir entre hombres intolerantes, mezquinos y violentos, sería yo el primero en rechazar todo nacionalismo con miras a una comunidad humana universal”.

El problema del nacionalismo étnico es que tratándose de una creencia o fe individual quiere imponerse por las buenas o por las malas a toda una sociedad. ¿Qué pensaría usted de que se decidiera por mayoría su religión?


“En todos los lugares a los que he ido, siempre me he encontrado con el mismo conflicto: aquellos que creen que una nación debería ser el hogar de todos sin distinción de raza, color o religión; y aquellos otros que quieren que su nación solo sea el hogar de gente como ellos. Es una batalla entre la nación cívica y la nación étnica. Yo sé de que lado estoy. También sé cual es el lado que hoy en día parece ir ganando la batalla.” (Ignatieff)
Antonio Domínguez

domingo, 21 de septiembre de 2014

NACIÓN E IDENTIDAD

El soberanismo acaba de perder una pieza importante en la partida de ajedrez que libra con el Estado, dijo Josep Carles Rius anteayer en el Diario.es, a proposito del referendum escocés.
No estoy muy de acuerdo, me da la sensación que no ha leído "El poder de la identidad" de Manuel Castells. ¿Y por qué digo esto?
En el documento que os ha enviado Manuel Quero esta mañana se argumenta de la derrota del Estado frente a la globalización. El Estado-nación o el Estado-jurídico, como he aprendido a distinguir gracias al ilustrativo documento que nos envió Antonio Domínguez (gracias Antonio), ya no protege al ciudadano como lo hacía; ahora el ciudadano pierde su condición de ciudadano-sujeto para convertirse simplemente en individuo. Y los individuos quieren recuperar su identidad para ser de nuevo sujetos. Hay una desesperada búsqueda de la identidad (colectiva) que nos redima de la masa humana. ¿Dónde se encuentra esta identidad? Pues la respuesta es el tema del documento que os he pasado, analizando una a una las principales fuentes de identidad en el mundo actual. En el índice que se adjunta veréis que el primer capítulo se denomina: "Paraísos comunales: Identidad y sentido en la sociedad red", que es el que os recomiendo que leáis, el resto de capítulos son para que los queráis profundizar más en el tema.
Pues bien, en ese primer capítulo, después de una breve introducción acerca de la construcción de la identidad, analiza las identidades colectivas al uso que el autor pudo identificar en la primera mitad de la década de los noventa: el fundamentalismo religioso, con los ejemplos del islámico y el cristiano estadounidense, después sigue con los nacionalismo en la era de la globalización, con los ejemplos de la Unión Soviética y Cataluña, después sigue con la identidad étnica, en la que incluye raza y clase y termina el capítulo con la identidad territorial, es decir el localismo o la comunidad local. Para los que pretendáis seguir adelante con la lectura, veréis que las fuentes de identidad siguen: los movimientos sociales (con ejemplos muy interesantes de esa época, pero que supongo enseguida habréis pensado en el 15-M), sigue con el movimiento ecologista y el feminismo.
¿Qué sucede? Pues que la impotencia del Estado para ofrecer ciudadanía, ha movilizado a las masas humanas a buscar por su cuenta una identidad que les garantice lo que antes tenían, pero lo que van encontrando poco a poco nos está llevando a mundos totalmente nuevos. Lo que parece reacción (lo de antes) se convierte en revolución (lo nuevo desconocido), algo muy similar a lo que ocurrió en Roma cuando las legiones ya no garantizaban la Pax Romana, se buscaron sustitutos y aparecieron los godos y los árabes y desapareció Roma y vino un mundo nuevo: Al-Ándalus y el feudalismo.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

LA NACIÓN (II)

LA DOCTRINA NACIONALISTA

El nacionalismo  da una respuesta a esta evidencia :“El pueblo no puede decidir antes que alguien decida quién es el pueblo” (Jennings)

Máxima nacionalista: De cada nación un estado, a cada nación un estado

Según la clasica definición de John Breuilly, la doctrina nacionalista se resume en tres principios:

1.Existe una nación con carácter peculiar y explícito
2.Los intereses y valores de la nación tienen prioridad sobre cualesquiera otros.
3.La nación debe ser tan independiente como sea posible, lo que normalmente requiere que alcance la soberanía política.
El s.XIX nos legó el mito nacionalista de que todos los humanes están divididos en grupos llamados naciones, y que cada nación está ligada a un determinado territorio propio -la tierra prometida o la tierra de los ancestros-, cuyos habitantes comparten el mismo origen y la misma “identidad” cultural nacional.
La nación del nacionalista es imaginada, a veces, como una persona que quiere, desea, sufre, exige, anima y conforta.
La nación es portadora de intereses y valores más nobles, importantes y elevados que los meros y egoístas de los individuos. Los individuos deben estar siempre dispuestos a sacrificarse por la nación; en casos extremos, deben verter por ella hasta la última gota de su sangre.
El nacionalismo ha adoptado formas muy diferentes, según las circunstancias étnicas y políticas. Puede hablarse de un nacionalismo unificacionista -como el alemán, el italiano o el panárabe-, de un nacionalismo separatista -como el irlandés, el corso o el vasco- y de un nacionalismo estatalista -como el mexicano, el argentino o el nigeriano.(J.M.)

Ignatieff: Como doctrina política, el nacionalismo es la idea de que los pueblos están divididos en naciones y que cada una de esas naciones tienen derecho a la autodeterminación, bien como unidades de autogobierno dentro de estados nación ya existentes, bien como estados nación mismos.
Como idea cultural, el nacionalismo es la creencia de que aunque los hombres y las mujeres tienen muchas identidades, es la nación la que les proporciona la forma primaria de pertenencia.
Como idea moral, el nacionalismo es una ética del sacrificio heroico, que justifica el uso de la violencia en defensa de la nación propia frente a los enemigos internos y externos.
Estas concepciones se refuerzan recíprocamente pero ninguna es evidente por sí misma. Muchas minorías étnicas no piensan en sí mismas como naciones ni reclaman estado propio. Tampoco es obvio que la identidad nacional debe ser un elemento más importante de la identidad personal que ningún otro; ni que la defensa de la nación justifique el uso de la violencia.
Cuando los nacionalistas sostienen que la pertenencia nacional es la forma más importante de pertenencia, quieren decir que no hay ninguna otra forma de pertenencia (a la familia, a la profesión o a los amigos) que sea segura si no tienes una nación que te proteja. Eso es lo que demanda sacrificio en defensa de la nación. Sin la protección de la nación todo lo que un individuo valora puede ser destruido. Uno pertenece allí donde está a salvo, y donde está a salvo es donde pertenece. Si el nacionalismo es persuasivo porque justifica la violencia, también lo es porque ofrece protección de la violencia.
Pertenecer es entender los códigos tácitos de la gente con la que vives; es saber que vas a ser entendido sin tener que explicarte. Este es el motivo por el que la protección y la defensa de la lengua de la nación es una causa nacionalista tan emotiva, ya que es la lengua, más que la historia o el territorio, lo que proporciona la forma más esencial de pertenencia. (M.I.)

La fuerza política del nacionalismo reside en su capacidad para crear un sentido de identidad como fundamento del poder estatal (M.Guibernau). En este sentido puede afirmarse que el nacionalismo constituye una especie de religión “nacional” del estado moderno
Toynbee decía que el nacionalismo constituye el 90% de lo que queda de religión en nuestro tiempo. En cualquier caso la similitud entre religiones y nacionalismos salta a la vista. Las naciones, como los dioses, no se ven ni se entienden. En las naciones, como en los dioses, se cree. Para el creyente, son evidentes; para el agnóstico, meras palabras. El nacionalismo merece el mismo respeto que todas las religiones, pero no más ni menos. Hay que evitar que sea perseguido y hay que evitar que persiga. Y sobre todo hay que propugnar una manera más precisa, objetiva y racional de describir la realidad social..(J.M.)

Mosterín cree que el nacionalismo ha incumplido sus promesas iniciales:
  1. acabar con la guerras. De hecho las ha multiplicado e inventado el terrorismo y las guerrillas. También la guerra total o guerra de todo un pueblo contra otro. Las guerras nacionalistas de los siglos XIX y XX han sido incomparablemente más mortíferas que las anteriores.
  2. acabar con la opresión. Sin embargo ha provocado opresiones, persecuciones, desplazamientos y genocidios. El nacionalismo griego masacra a los turcos que residían en su territorio en 1821; el turco exterminó a los armenios; el alemán a los judíos. Los chinos desparramados por el Asia oriental fueron víctimas de la autoafirmación nacionalista de Indonesia, Malasia y Vietnam…
  3. prometía crear un marco adecuado para el desarrollo de la actividad económica pero ha creado barreras, aduanas y proteccionismo.
  4. prometía una primavera cultural sin precedentes pero ha creado espacios culturales cerrados, estériles, endogámicos y ahogados en su propio provincialismo; como ejemplo los pequeños países de la Europa central que hasta la segunda guerra mundial formaban parte de la vanguardia intelectual y artística del mundo (con 36 premios Nobel.


Izquierda/derecha y nacionalismo: la extrema derecha siempre ha sido nacionalista (el fascismo y el nazismo son formas exacerbadas de nacionalismo) mientras que el marxismo empezó como una ideología y un movimiento internacionalista (la Internacional) pero por razones tácticas, a fin de aprovechar las revueltas y pasiones nacionalistas, se hizo más y más nacionalista (en el régimen de Pol Pot el conocimiento de lenguas extranjeras se castigaba con la muerte) (J.M.)  Salvo el anarquismo creo que todas las ideologías, partidos y/o gobiernos utilizan, en distinto grado y forma, proclamas nacionalistas, porque la llamada al patriotismo siempre encuentra eco y da réditos.
Antonio Domínguez

martes, 9 de septiembre de 2014

LA NACIÓN (I)

Mi punto de partida es el de un cosmopolita ingenuo: dialogo mediante la lectura con humanes japoneses, afganos, rusos o de cualquier otro sitio, me emociono con la música de compositores de otras épocas y/o lugares, admiro paisajes, ciudades, películas,.. sin que su ubicación sea para mí más que una curiosidad. Al mismo tiempo me inquietan los enardecimientos grupales alrededor de un equipo, un desfile o una bandera y la identificación incluso vasallaje que los individuos establecen con ese ente abstracto, pero intuyo que ahí se esconde algo humano y remoto. Digo todo esto para que se entienda que me enfrento al concepto de “nación” con ánimo de entender pero con “prejuicios” que espero disolver o consolidar. Enseguida me doy cuenta de que la tarea me rebasa: a mi desconocimiento se une la complejidad y extensión del tema, sin terminología ni conceptos comunes, y el carácter peculiar como ideología política del nacionalismo, distinta de los otros ismos que responden a la pregunta sobre cómo se gobierna o tendría que gobernarse una sociedad; el nacionalismo responde a la pregunta de quienes son los individuos que componen la sociedad, fijando una relación de identidad entre el individuo, la sociedad-nación y el estado (Miquel Caminal: Nacionalismo y federalismo en Ideologías y movimientos políticos contemporáneos). Me he dado cuenta también de que hablar de nación sin hacerlo de nacionalismo es como hablar de dios y no considerar la religión.
 
  En la Antigúedad no existía la palabra ni el concepto de nación… Hasta finales del s.XVIII y principios del XIX no aparece la palabra “nación” en su sentido actual. La noción de nación y la más o menos equivalente de pueblo tuvieron su origen en el romanticismo. Ambas nociones adquirieron protagonismo por primera vez con la Revolución francesa, un movimiento complejo, que conllevó tanto ideas ilustradas como las de libertad y derechos humanos, como la idea romántica de nación, e incluso de la Grande Nation, Francia. Napoleón fue el principal exportador de la idea de nación, que pronto se extendió por toda Europa y América. Más tarde, el colonialismo europeo la difundió por África y Asia, donde nunca había existido con anterioridad… El concepto de nación es confuso y ambiguo. Nadie es capaz de definir con un mínimo de precisión qué diantres es una nación ni de contar cuántas naciones hay o de confeccionar su lista. Muchas veces se utiliza como sinónimo de Estado. La nación fue inventada por los románticos, como J.G. Herder, a los que molestaba la complejidad étnica y cultural de la población real existente, y que soñaban con una entidad misteriosa, al mismo tiempo abstracta -una especie de población ideal inexistente, étnica y culturalmente homogénea- y viva, dotada de atributos personales, como carácter, alma, lengua y religión. Este tipo de conceptualización -la personificación de abstracciones- es típico del pensamiento animista y arcaico. Herder hablaba del “animal nacional”, de la “fisiología nacional” y del “alma del pueblo”… Desde el principio, hubo una diferencia entre la concepción francesa y la alemana de la nación, al menos a nivel retórico. En el caso francés, el Estado precede a la nación y la construye. En efecto, la nación francesa se construyó conscientemente desde el Estado francés, surgido de la Revolución y empapado de los ideales de la Ilustración. Por eso, el nacionalismo republicano frncés incluyó en su retórica inicial ideas universales, como la razón natural, frente al espíritu del pueblo de Herder, de carácter tribal y emotivo. El romántico Herder despreciaba la racionalidad, lo universal y cosmopolita, a lo que oponía la pasión irracional por lo propio, el patriotismo sentimental y el flolclore. Los nacionalistas alemanes consideraban que la nación precede al Estado, y, en efecto, la difusión de las ideas nacionalistas pan-alemanas precedió a la creación posterior de un Estado alemán unificado.. En resumen, no sabemos lo que es la nación. Decir que la nación tiene lengua, raza, religión o alma es tan absurdo como decir que tiene hígado, grupo sanguíneo o dolor de muelas, y nos hace caer en el error categorial de atribuir predicados fuera de su ámbito de aplicación… (Jesús Mosterín: La cultura de la libertad)

Nación política, cultural y jurídica: el pensamiento político ha utilizado dos vías para relacionar individuo y comunidad, la voluntad y la identidad. Para la primera el fundamento de la nación radicaría en la voluntad de los individuos que la integran. El hombre no es, decía Renan, esclavo de su raza, ni de su lengua, ni de su religión, ni del curso de los ríos, ni de las “fronteras naturales” de las montañas. Una agregación de hombres crearía una conciencia moral que se denominaría nación(política). Personas de distintas etnias, religiones, lenguas o culturas podrían formar parte de la misma nación política. La nación cultural nació como una respuesta al cosmopolitismo abstracto y uniformador del pensamiento racionalista. Para Vico y Herder, la historia, las costumbres, la religión, la cultura y en especial la lengua, eran los rasgos diferenciales de un pueblo, aquellos que le dan identidad y permanencia. Fichte en sus “Discursos a la nación alemana” convirtió las tesis de Herder en un proyecto político nacionalista; había que crear las condiciones educativas que permitían poseer y extender la conciencia nacional. El amor a la patria era fundamento del propio estado. Fichte tuvo una gran influencia en toda Europa. Su teoría actuó de forma centrípeta en aquellos territorios donde la nación cultural sobrepasaba la división estatal como Alemania o Italia, y de forma centrífuga en aquellos territorios donde el estado reunía una pluralidad de naciones culturales, como el Imperio austro-húngaro o España. La nación jurídica es el conjunto de personas que están vinculadas por ley como ciudadanos de un estado; toda persona forma parte hoy de un estado. El derecho es lo que da y garantiza la ciudadanía, la pertenencia a un estado, y lo que hace que los ciudadanos estén sujetos a derechos y deberes. Es la realidad del mundo contemporáneo y ha conducido a un uso generalizado e indistinto de las palabras Estado y Nación. La consideración del estado como un artificio frente a la nación cultural ha sido uno de los errores o ingenuidades de los defensores de la nación como un ente orgánico, biológico o natural, pero así sucede si no se consigue hacer de la nación jurídica una realidad cultural con una voluntad política común. Todos los estados nacionales han pretendido la cohesión cultural (lengua oficial de obligado conocimiento, conciencia nacional..).(M.C.)

Michael Ignatieff en su interesante libro “Sangre y pertenencia: viajes al nuevo nacionalismo” de 1993 nos habla de nacionalismo cívico y étnico. El primero mantiene que la nación debe estar formada por todos aquellos que suscriben el credo político de la nación, independientemente de su raza, color, fe, género, lengua o etnia. Considera a la nación como una comunidad de ciudadanos iguales poseedores de derechos, unidos por un vínculo patriótico a un conjunto compartido de usos y valores políticos. Lo que mantiene unida a la sociedad no son unas raíces comunes sino la ley. Al suscribir un conjunto de procedimientos y valores democráticos, los individuos pueden combinar el derecho a vivir sus propias vidas con la necesidad de pertenecer a una comunidad. Esto, a su vez, asume que la pertenencia a una nación puede ser en cierto modo un vínculo racional. La invasión y ocupación napoleónicas de los principados alemanes en 1806 desató una ola de furia patriótica y retórica romántica alemana contra el ideal francés del estado nación. Lo que convertía en un hogar a la nación eran las características étnicas preexistentes: lengua, religión, costumbres y tradiciones. Todos los pueblos que en Europa en el XIX estaban bajo el dominio de un imperio (los polacos y bálticos bajo el yugo ruso, los serbios bajo el turco, los croatas bajo el Habsburgo) miraron al ideal alemán de nacionalismo étnico al articular su derecho a la autodeterminación. El nacionalismo étnico defiende que los vínculos más profundos de un individuo son heredados, no elegidos. Es la comunidad nacional la que define al individuo, no los individuos los que definen la comunidad nacional. Antonio Domínguez

martes, 2 de septiembre de 2014

Nota aclaratoria Copa-Filo:

He comentado la entrada en el blog del tema de la tertulia de mañana, con algún contertulio y me manifiestan la siguiente duda: “¿Pero al final de que vamos a hablar en la tertulia?”.
Ciertamente he pensado que tiene razón. La entrada quizás oriente, de una manera más o menos farragosa, a un tema, pero aclara muy poco de qué se va a hablar.
Por tanto voy a intentar dejar el camino más allanado para mañana.
En primera instancia la pretensión es que nos analizáramos a nosotros mismos, como grupo contextual de producción de discurso, cuáles son los significantes hegemónicos y si algunos de ellos todavía están de una manera continuada, en lucha por dicha hegemonía. Eso quiere decir que pueden existir conceptos o significantes que no han alcanzado dicha hegemonía, como por ejemplo aborto voluntario, dios, derecha vs. izquierda, igualdad. Pongo algunos ejemplos para ilustrar la nota, sin pretender conocer todos los significantes en lucha. Espero vuestra aportación. Aunque en esa lucha, a mi entender, se han manifestado dos singularidades. En primer lugar hay algunos que abren debate argumentativo, sin que nadie pretenda convencer a otro, como ha ocurrido con el asunto de la divinidad. Son temas que reaparecerán con distintas caretas porque la confrontación está servida y se desarrolla por cauces más o menos divertidos y amistosos. En segundo lugar están los temas espinosos, como el aborto voluntario, donde el debate se vuelve áspero, porque la confrontación se produce a niveles más viscerales, impidiendo los debates argumentativos y en alguna ocasión incluso se ha producido la descalificación personal. Estos son los temas que más raramente serán elegidos en tertulias venideras, ya que producen desasosiego más que satisfacción.
Y por otra parte, en paralelo a los significantes hegemónicos, están los “vacíos”, que serían aquellos que aunque no se discuta en profundidad sobre ellos, da la sensación que no son lo mismo entre nosotros, como igualdad, propiedad, feminismo, democracia, verdad, relativismo. Han aparecido ocasional o repetidamente en nuestros discursos y tras breves confrontaciones, si se han dado, se dejan a un lado, continuando cada uno con su propia versión, espero que en la discusión aparezcan algunos. Yo particularmente estoy interesado en el significante “relativismo” que lo he oído en más de una ocasión y no tengo claro que se quiere decir y si lo que yo entiendo es lo mismo que entienden los demás.
Mi intención era que le dedicáramos al menos un 60% del tiempo tertuliano a discutir estos aspectos. Después vendría el 40% restante (confío en el moderador) donde sería interesante ir hacia los discursos externos a nosotros. Supongo que ya tendréis más de una idea. Por poner un ejemplo, recientemente leído a un economista renombrado: “¿Es la ciencia económica ciencia? ¿Cómo podemos saber que es ciencia y que no lo es?”.
Hasta mañana.
Gerardo Grau Fibla

miércoles, 6 de agosto de 2014

¿Qué discurso tiene Ud.?

¿Qué discurso tiene Ud.? La Copa-Filo se introduce en el análisis de los discursos posibles, el mío, el suyo, el nuestro.


Anuncié que abriríamos en canal nuestros discursos usando la clasificación que hizo Lacan[i] y aceptando que su máxima: “El inconsciente está estructurado 'como' un lenguaje”, era poderosa. Su teoría de Lalangue también era seductora. Las palabras se introducen en nosotros y poco a poco conforman la conciencia y el inconsciente. Es decir, las palabras y por tanto los significantes, preceden al yo.
Tras un mes de lecturas tengo que expresar mi frustración. Es imposible sacar algo en limpio de Lacan. Dado que es reconocido que su lectura es difícil, su editor Jacques-Alain Miller, llegó a decir: “Debe leerse a Lacan como se leen los textos místicos”.
Tiene muchos críticos y desde muchos campos: de la ciencia, filosofía, lingüística, feminismo y como anécdota, he aquí una frase que le dedicó Noam Chomsky: “En el caso de Lacan, por ejemplo –y aunque va a sonar mal- tengo la sincera impresión de que era un charlatán deliberado y de que solo trataba de jugar con la comunidad intelectual parisina para ver cuántos disparates podía decir sin que dejaran de tomarle en serio. Digo esto en un sentido bastante literal. Lo conocí personalmente”.
Tras ese recorrido he pensado utilizar parcialmente el seminario 17 de Lacan[ii], para contextualizar el debate, pero el análisis del discurso lo plantearé según Foucault y Laclau.
Defino el discurso como: “cosa pronunciada o escrita”[iii], muy general, es verdad, pero si entramos en detalles nos perdemos. Cualquier discurso posee un emisor o sujeto, un objeto o significado, un receptor, un contenido lingüístico o significantes y un contexto. Emisor y receptor pueden ser muy diversos, pero fáciles de entender. Un objeto o significado es de lo que se habla o escribe, los significantes son las palabras que producen conceptos. El contexto es quizás más importante que el discurso: una tertulia, un mitin, un juzgado, una escuela, una consulta médica, una iglesia, una cárcel, un periódico, una televisión, una red social, etc…los dejo para que utilicéis el contexto como queráis en la tertulia.
Foucault en la referencia citada, hace dos primeras entradas inquietantes: 1) ¿el discurso arranca conmigo o soy un eslabón en la cadena de un discurso ya pre-existente y de duración indefinida? 2) la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad. En una sociedad como la nuestra son bien conocidos los procedimientos de exclusión. El más evidente, y el más familiar también, es lo prohibido. Se sabe que no se tiene derecho a decirlo todo, que no se puede hablar de todo en cualquier circunstancia, que cualquiera, en fin, no puede hablar de cualquier cosa. Tabú del objeto. Sexualidad y política. Deseo y poder. El discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse. Nos estamos adentrando en los significantes. Otra exclusión más allá de la prohibición: La oposición entre razón y locura. El discurso valioso versus el que puede ser ignorado. Asunto de máxima discusión: Quién merece ser escuchado, tertulias en “prime time”, cartas al director en un periódico (nuevas versiones de la razón vs. Locura).
En los enunciados expresados hasta ahora los podemos enmarcar como el discurso tipo uno de Lacan, el amo y el esclavo y el resultado es la obtención de poder.
La tercera exclusión que señala Foucault es la oposición entre verdadero y falso. Ciertamente, si uno se sitúa al nivel de una proposición, en el interior de un discurso, la separación entre lo verdadero y lo falso no es ni arbitraria, ni modificable, ni institucional, ni violenta. Pero históricamente la verdad ha sido una convención y ahí es donde se convierte en un sistema de exclusión. En el discurso de Lacan sería el discurso de la universidad, del conocimiento, que puede tener por tanto dos resultados: obtener poder, como el amo y el esclavo o producir más conocimiento, iniciado por los clásicos griegos, para los que la verdad superior no residía ya más en lo que era el discurso o en el que lo hacía, sino que residía en lo que se decía: llego un día en que la verdad se desplazó del acto ritualizado, precioso y deseable, de enunciación, hacia el enunciado mismo: hacia su sentido, su forma, su objeto, su relación con su referencia. Pero este triunfo de la verdad en el discurso ha conducido a los discursos disfrazados de verdad, para adquirir la autoridad moderna y así volver de nuevo al discurso del amo.
Este discurso con voluntad de verdad (como lo denomina Foucault) ha suplantado a los anteriores, pero para recuperarlos de otra forma, más actual, que permita de nuevo la obtención de poder  o satisfacción del deseo.  La voluntad de verdad, como prodigiosa maquinaria destinada a excluir todos aquellos, que punto por punto en nuestra historia han intentado soslayar esta voluntad de verdad y enfrentarla contra la verdad justamente allí en donde la verdad se propone justificar lo prohibido, definir la locura, todos esos, de Nietzsche a Artaud y a Bataille, deben ahora servirnos de signos.
Los discursos que tratan de desbaratar el edificio de la voluntad de verdad podría ser lo que Lacan llama el discurso histérico, aquel esclavo que sabe (tiene la verdad) y derrota al amo con el discurso, aunque el amo se recuperará absorbiendo el discurso del esclavo, no por deseo de saber, sino de recuperar el poder.
Visto ya el discurso desde el exterior, solo nos queda echar la linterna al interior y aquí quiero colocar como faro a Ernesto Laclau. Este filósofo argentino que, por cierto, murió en Sevilla el pasado 13 de abril, trabajó como profesor de teoría política en la Universidad de Essex, donde fundó y dirigió durante muchos años el programa de postgrado en Ideología y Análisis del Discurso, así como el Centro de Estudios Teóricos de las Humanidades y las Ciencias Sociales. El programa de postgrado ha servido de marco de investigación para el desarrollo de un tipo distinto de análisis del discurso, que se basa en la teoría post-estructuralista (especialmente la obra de Lacan, Foucault, Derrida y Barthes) con el fin de articular los análisis innovadores de los fenómenos políticos (identidades, discursos y hegemonías). Esta orientación teórica y analítica se conoce como la "Escuela de Essex del análisis del discurso"[iv].
En primer lugar[v], mediante una analogía vamos a definir los conceptos de significado y significante que son los dos componentes básicos del discurso. Una pieza musical romántica, compuesta por x notas y acordes. El significado es que es una pieza romántica y el significante son cada una de las notas o acordes. Para Kant existían significantes a priori, es decir, trascendentales, con sentido y significado en sí mismos. Pero Ferdinand de Saussure, a principios del siglo XX, ya enuncia que no existen los significantes a priori, en lingüística, que padre, no significa nada si no se tiene noción de hijo, madre, familia. Es decir, no hay términos positivos aislados, solo diferencias y como corolario que el lenguaje es un sistema relacional y diferencial. El lenguaje es forma y no sustancia. El avance del está noción formalista llevó poco a poco a la “muerte del sujeto”, es decir, el sujeto no era el origen del significado, sino, más bien, sólo cómo una localización particular más, dentro de una totalidad significante; que fue el grito de guerra del estructuralismo. Finalmente, y ahí llega Laclau, los post-estructuralistas, aplican todo este conocimiento al discurso como generador de poder. Así, Laclau introduce el concepto de hegemonía. Los significantes, relacionales y diferenciales crean identidades, pero existen en el discurso una miríada de significantes vacíos o flotantes, cuya definición es imposible en el conjunto de la sociedad, hablante y oyente. Así pueblo, democracia, España, sionismo, dios, catalán, igualdad, justicia, etc., tienen diferente significado. La lucha por la preponderancia de uno u otro significado crea la hegemonía, pudiendo ser vista la competencia política como intento de las fuerzas políticas rivales de fijar parcialmente estos significantes a configuraciones significantes particulares. Sin embargo, ya que una configuración ha sido actualizada por sobre las otras posibles, de esto se desprende: (1) que la configuración realmente existente es esencialmente contingente; (2) que no puede ser explicada por la propia estructura, sino por una fuerza que tiene que ser parcialmente externa a la estructura. Aquí cerramos el círculo y volvemos al principio con Foucault.



[i] Jaques Lacan: El reverso del psicoanálisis.
[iii] Michel Foucault: El orden del discurso. 1970. Edición de Tusquets. 1992
[iv] Townshend, See Jules (2003) "Discourse theory and political analysis: a new paradigm from the Essex School?"; British Journal of Politics and International Relations 5 (1): 129–142.
[v] Ernesto Laclau. Discurso. Publicado en Goodin Robert & Philip Pettit (Ed.). The Blackwell Companion to Contemporary Political Thought, The Australian National University, Philosophy Program, 1993.

Gerardo Grau

viernes, 6 de junio de 2014

PERVIVENCIA DE LAS TRADICIONES POPULARES DONDE LO PRIVADO INVADE LO PÚBLICO

ACLARÁNDONOS SOBRE LO PÚBLICO Y LO PRIVADO, también en las fiestas…

A propósito de las “molestias” sufridas estos días por el personal que tiene que ir a sus cosas y se encuentra con las calles, las carreteras, etc. tomadas por grupos más o menos numerosos de “hermandades rocieras” que va a lo suyo (ir a la llamada “Romería” o regresar de ella), se nos planteó si en estos hechos que se repiten en el Aljarafe sevillano año tras año, no hay un problema más serio sobre el que reflexionar y tomar alguna postura activa:

¿De quién/es  es el “espacio público”? ¿Hasta dónde puede llegar el “dominio privado” de un grupo con poder (económico, religioso, folklórico,  histórico –tradicional-, etc.) sobre lo que es “de todos los ciudadanos”?

Pasa en las manifestaciones “salvajes” o huelgas masivas –ejercicio de la libertad de expresión de los protestantes frente a la libertad de los no manifestantes o no huelguistas- y pasa en nuestra Sevilla y Andalucía en ciertas “fiestas” de honda raigambre histórica: Semana Santa, Feria de Sevilla, Rocío…

Las autoridades protegen a los manifestantes, huelguistas, festeros, etc. frente a los que no están en esa situación… ¿Es esto lo correcto?

Rizando el rizo: ¿Es una manifestación más de la presión capitalista de privatizar los servicios públicos, sanidad, educación, servicios sociales, al par que lo convierte en una nueva fuente de extorsión económica?

En las situaciones con algún componente “religioso” (Semana Santa, Rocío) se enconan más las cosas, además de la dimensión “oferta turística” que incluye buenos beneficios económicos.

En nuestra España, país donde la Iglesia ha ejercido durante siglos un poder indiscutible, donde han cambiado las cosas porque se proclama un ESTADO LAICO, que respeta la LIBERTAD RELIGIOSA de todas las confesiones y personas,  en un contexto con mayor pluralidad –otras confesiones no católicas, la masiva descristianización y confesión de agnosticismo o ateísmo…- hay que recordar  las  etapas históricas del problema señaladas por el especialista Jaume Botey:

+la Iglesia tutelada por el Imperio;
+la Iglesia reproducción del Imperio;
+el Imperio tutelado por la Iglesia;
+Iglesia e Imperio en lucha por el “dominium mundi”,
+Renacimiento y Reforma;
+la Ilustración y la desacralización de la sociedad
+la Iglesia a la defensiva
+nuestra historia cercana

A la Iglesia católica y probablemente a otras tradiciones cristianas, les cuesta abandonar los privilegios civiles obtenidos y explotados durante largas centurias, y reencontrar el camino de la desacralización, que tiene su punto de arranque en Jesús de Nazaret frente al Sanedrín judío y en la experiencias de sus seguidores en los 3 primeros siglos… Aquel camino incluye la renuncia a los ya citados privilegios, la adquisición de la capacidad para convivir con otras culturas y religiones, etc.

Y está también muy presente la dimensión “folklórica” profunda, tradicional, de la necesidad de la fiesta masiva, que permanece intocada o incluso creciente.

En este contexto, ¿es posible, es oportuno, centrar nuestras reflexiones críticas y equilibradas en aclararnos sobre lo que subyace en la PERVIVENCIA DE LAS TRADICIONES POPULARES DONDE LO PRIVADO INVADE LO PÚBLICO, donde el Estado no es tan laico y la Sociedad tampoco respeta o exige que se respete la LIBERTAD RELIGIOSA?


Enrique Robles

sábado, 31 de mayo de 2014

martes, 27 de mayo de 2014

Agradecimiento

Nos sentimos muy honrados y emocionados de que nuestra experiencia haya sido fuente de inspiración para el galardonado microrrelato* de Matilde Durán.
 
Agradecemos a la autora su sensibilidad y le transmitimos nuestra más sincera felicitación.
 

Edith Le Bel y Silverio Barriga

* COMPATIBILIDADES
 
Habían vivido tanto  juntos que  consideró que había llegado el momento de irse a vivir con él. Tras algunos preparativos su sonrosado riñón  se trasladó al cuerpo de su amado. La ciencia les había rubricado lo que ellos ya sabían: ¡Eran compatibles!"
 

GANADORES CONCURSO MICRORRELATOS 2014


GANADORES CONCURSO MICRORRELATOS 2014

MEJOR MICRORRELATO:
 .-Detalles (ROSA MARIA GARCIA BARJA)
 Nadie sabe a dónde van, cuando al anochecer los hiere  la luz  del faro.
Cegados, huyen entre los dedos del agua y se dejan morir en la otra orilla…
A quien le digo yo, que me crea, que inundaron mi espejo.
Dejé de mirarme el día en que descubrí en tus ojos, la sonrisa amarga de los peces.

MEJOR MICRORRELATO ATENEÍSTA:
.-Compatibilidades (MATILDE DURÁN)
Habían vivido tanto  juntos que  consideró que había llegado el momento de irse a vivir con él. Tras algunos preparativos su sonrosado riñón  se trasladó al cuerpo de su amado. La ciencia les había rubricado lo que ellos ya sabían: ¡Eran compatibles!

PREMIO DEL PÚBLICO:
.-Tristeza (EUGENIA FERNÁNDEZ)
Últimamente preparo el café con demasiada leche, como si así vertiese algo cremoso en mi corazón y lo suavizase.  Pero sigue igual de amargo.



Ganadoras, J. A.. García Conde, Conductor de la Fiesta y Grupo de Biblioteca.

lunes, 19 de mayo de 2014

Invitación del Ateneo de San Juan

El Ateneo de San Juan comienza sus actividades y nos invita a participar en la primera que van a realizar.


Invitación de Toastmasters Sevilla

Toastmasters Sevilla, un Club de Oratoria creado en marzo de 2012 tiene como objetivo ofrecer, a aquellas personas que quieran mejorar sus habilidades de comunicación y liderazgo, un lugar donde formarse y practicar. Formamos parte de TOASTMASTERS International (www.toastmasters.org), una organización con casi cien años de historia y con presencia en 116 países y más de 280.000 socios. En España ya contamos con 22 clubs.

Nuestros socios son una serie de profesionales que consideran que saber comunicar marca  la  diferencia  en  lo  personal  y  lo  profesional. Nuestras sesiones son eminentemente prácticas, nos gusta decir que somos un gimnasio de oratoria Me gustaría invitar a todos los socios del ATENEO DE MAIRENA DEL ALJARAFE al próximo Taller de Oratoria que vamos a organizar el próximo miércoles 21 de mayo en el
salón de grados de la Facultad de Farmacia (C/ Reina Mercedes) a las 7 de la tarde.

La asistencia es gratuita y estoy convencido que los asociados del ATENEO encontrarán esta sesión especialmente útil y divertida.

Más información en nuestro Blog:
 http://toastmasterssevilla.blogspot.com.es/2014/05/sesion-abierta-de-toastmasters-sevilla_13.html

 ¡Os esperamos a todos!
Un cordilal saludo,
Ángeles de la Torre
Presidenta de Toastmasters Sevilla.

viernes, 16 de mayo de 2014

Exposición en Colegio Maese Rodrigo

Nuestra socia Norma Escoto nos invita a asistir a la Exposición pictórica que se realizará en el Colegio Maese Rodrigo, de la que acompañamos cartel.


martes, 13 de mayo de 2014

Compromiso Social

El próximo 4 de junio le haremos un homenaje al que fuera presidente del Ateneo de Madrid Carlos París. Admito que no conocía a nuestro homenajeado y menos aún su obra. Ahora bien, como en todas nuestras tertulias, cuando proponemos un tema damos pie a nuestras inquietudes y comenzamos a indagar en aquello que será nuestro próximo debate. Con este método alcanzamos un enriquecimiento que mantiene vivo nuestro espíritu creativo. Esto no significa que no se pueda conseguir por otro cauce, pero el nuestro, a mí, me funciona.

Y este es el caso con el filósofo y ateneísta Carlos París. Hasta ayer me era totalmente desconocido, ahora un poquito menos. Gracias a la conferencia propuesta por el grupo, seguida en YouTube, y a su último libro: Ética Radical, he descubierto cómo podemos errar si nos apartamos de la técnica.

Para él, la técnica y nuestro mundo no pueden estar separados, todos debemos estar integrados. Nos advierte de los peligros del mundo de la comunicación por ser un dominio de los grandes grupos al servicio del poder, llegando a decir -aludiendo a Karl Popper- que la TV es incompatible con la democracia, porque aunque con Internet y los móviles se pueden hacer convocatorias libres, los grandes grupos se ocupan de intoxicar la información con sus poderosos medios.  Así mismo, también denuncia la obsolescencia programada, la cual nos lleva a un mundo de consumo con unas máquinas que nos ofrecen más de lo que podemos necesitar. Obligándonos a una pérdida de tiempo en su aprendizaje, que bien podríamos dedicarlo a otra actividad.

No pasa por alto el sistema productivo: con la externalización y la descentralización la gran empresa disminuye los grandes centros de producción y con ellos la dispersión de los trabajadores, evitando las grandes concentraciones y las posibilidades de reivindicación de derechos laborales, aumentando los beneficios y disminuyendo los costes. Es más, desplazando estos centros al tercer mundo encuentra una mano de obra más barata, llegando incluso a la explotación infantil.

El profesor París no pierde la esperanza, considera que debemos creer en el "Mito de la Patria" que es donde los seres humanos se desarrollan en libertad e igualdad. Aunque como dice Michel Onfray (buscando nuestros orígenes) en su libro Las sabidurías de la antigüedad: “Platón produce una mitología útil para mantener a los hombres en el temor, la angustia y el terror. Estos temores y temblores proporcionan una humanidad maleable, miedosa, fácil de conducir. Alienada, es cierto, pero dócil, disponible para la obediencia, la sumisión y el renunciamiento a sí misma”.

Afortunadamente no todos comulgamos con estas "Ideas", y con nuestros debates intentamos mantener nuestro espíritu crítico


Manolo Quero

martes, 22 de abril de 2014

Conociendo a Carlos París


En los siguientes vínculos pueden seguirse unas entrevistas y opiniones sobre Carlos París que tendremos el placer de homenajearle en nuestra próxima Copa_Filo el 4 de junio del presente año.

Carlos París fue filósofo y Presidente del Ateneo de Madrid  en los periodos entre 1997 a 2001 y posteriormente, desde 2009 hasta su fallecimiento en enero  del presente año.

Entrevista a Carlos Paris en Revista de Filosofía de la UNED (año 2007) en Radio Nacional

Título: Memorias de medio siglo



Homenaje a Carlos París en Revista de Filosofía, de la UNED (año 2014)
(dos audiciones)

Para escuchar la primera parte pinchar   aquí

Y para la segunda parte   aquí

Manolo Quero

martes, 1 de abril de 2014

¿Para qué pensar?

¿Qué es el pensamiento?

Los avances de la neurología no llegan a desvelar del todo cómo se produce el pensamiento superior, el más abstracto. Hay sin embargo modelos bastante refinados que parecen ir en el buen camino y que experimentalmente están probados a ciertos niveles del funcionamiento de nuestro Sistema Nervioso central, incluyendo áreas extensas del neocórtex cerebral.
Intentaré explicar de un modo sencillo mis lecturas sobre el tema:
El acto de pensar puede equipararse al acto de digerir:

  • 1. Se ingieren «informaciones», señales procedentes del exterior (luz, sonido, olores, señales táctiles, ...) al igual que ingerimos el alimento, pero en este caso por varios canales.
  • 2. Se procesan en el Sistema Nervioso Central (SNC), al igual que el alimento en el estómago y después en el intestino delgado.  En éstos el proceso se hace por enzimas que el cuerpo tiene ya elaborados. En el caso de las informaciones el SNC tiene varias etapas de procesamiento.
  • 2.1. Hay señales que producen una respuesta inmediata en el Sistema Motor (nos damos un pinchazo).
  • 2.2. Otras que producen una acción más tardía (sentimos calor y nos retiramos ropa pero tras «valorar» la situación).
  • 2.3. Otras que producen lo que llamamos «ideas», recuerdos para realizar una acción en diferido (por la noche se funde una lámpara de nuestra casa. Retenemos la acción de cambiarla a la mañana siguiente)
  • 2.4. Más allá de las anteriores hay señales (más bien conjuntos complejos de éstas) que dejan un «poso» en nuestro SNC, especialmente en la zona del córtex cerebral donde se considera alojada la que llamamos «memoria conceptual». Algo análogo (aunque mucho más simple ocurre con la digestión: a partir de nutrientes externos el organismo fabrica nuevos componentes de él mismo, p.ej., nuevas enzimas digestivas). Esos «posos» son los que llamamos «conceptos». Pueden ser enteramente nuevos o modificaciones de otros ya existentes. Son «categorías» con las cuales asimilamos las nuevas señales. (Vemos un juguete con forma de ratón y lo asemejamos al animal, aún distinguiendo que el juguete no es un ser vivo).

Me podría extender en mucho sobre estas cuestiones, pero ni es el objeto específico de la próxima tertulia, ni quiero desviarla sobre estos particulares.
Solamente decir que todo lo descrito arriba, que podemos considerar «pensamiento ordinario», incluye el «pensamiento filosófico» en tanto éste lo que hace es crear categorías abstractas para asimilar la realidad y relaciones entre estas categorías, relaciones que si se analizan a fondo, no son mas que otras categorías un nivel por encima de las primeras.
Pero queda un problema sin resolver en este modelo teórico de la moderna neurología (aparte de un sinfín de hipótesis prácticas que verificar). Es el problema de «la conciencia» o la «autoconciencia».

Tenemos tres clases de pensamiento:

  • El que nos viene de fuera, por las informaciones del exterior y tiene como consecuencia de su proceso una «acción» hacia el exterior. Es el que antes llamaba «pensamiento ordinario».
  • El motivado por las informaciones del exterior y tiene como único efecto una remodelación de nuestras categorías mentales. Es «la interiorización» de lo que nos ocurre sin que haya reacción externa por nuestra parte. El pensamiento filosófico está compartido entre esta clase y la anterior.
  • El conocimiento de nuestra propia entidad como seres que somos auto-conscientes. Evidentemente no necesitamos recibir ninguna señal externa a nuestro organismo para «darnos cuenta» de que existimos. Nos basta con percibir nuestra propia respiración, nuestros latidos cardíacos, … Pero la percepción de nosotros mismos llega mucho más lejos que el nivel de la simple «vida vegetativa». En un estado de meditación profunda somos capaces no sólo de sentir partes de nuestro cuerpo que habitualmente no sentimos, también de «actuar» sobre ellas y modificar su comportamiento.


¿Es bueno pensar?

Reconociendo el pensamiento como actividad fisiológica que es debemos valorar su beneficio o perjuicio del modo semejante a como valoramos los de otra actividad fisiológica humana.

¿Es bueno el ejercicio físico? ¿Nos hace sentirnos mejor? ¿Cualquier clase de ejercicio físico nos beneficia? ¿Son mejores los ejercicios «de moda»: fitness, aerobic, …? ¿Son mejores los deportes clásicos: fútbol, baloncesto, atletismo, …?

Cada cual por su experiencia sabe que el ejercicio físico es necesario para no perder facultades y poder responder a futuras necesidades de esfuerzo. Pero que a cada cual y en cada momento le conviene un tipo de ejercicio mejor que otro y en una intensidad y frecuencia mayor o menor.

Algo semejante estimo ocurre con la mente. Para mí esta no es más que el producto último de la actividad de nuestro cerebro, pero no es la consciencia (auto-consciencia).

La consciencia está en otro plano distinto al mental. No es necesario pensar en nada en particular para ser consciente. Es más la mente de por sí es incapaz de detenerse en su continuo fluir entre un pensamiento y otro.
Cuando en la soledad de una habitación tranquila cerramos los ojos pasan por delante de nuestra «visión interna» imágenes de sucesos pasados, imágenes algunas que desatan en nosotros emociones negativas de irritación (ira) o temor. ¿Es bueno este pensamiento?
En otras situaciones más frecuentes durante el día tenemos también ese tipo de pensamiento claramente negativo. Temor e ira son sentimientos frecuentes debidos a la presión de la información medio-ambiental.
Somos un organismo absolutamente integrado y cuando una parte tiene una mal-función el resto lo nota. Así pues debemos cuidar nuestro pensamiento alimentándolo sólo de «buenas informaciones» y evitando la «mala digestión» de informaciones perjudiciales. Dicho de otro modo: sobre hechos o situaciones que nos causen angustia, ira o temor incontrolable debemos evitar que los pensamientos asociados nos afluyan.

El «tomar consciencia» es situarse a una altura superior sobre las cuestiones que nos ocupan (y preocupan). Es ver el mundo externo a nosotros con más amplitud de horizonte y situar ese problema inmediato que nos agobia dentro de un plano mucho más amplio, en el que veremos otras muchas posibilidades de seguir viviendo, salir del atasco e incluso algo que nos dé una luz diferente para ver la solución de ese problema que tanto nos abruma.

¿Es bueno pensar mucho?

La respuesta mimética a esta pregunta es que sí, que cuanto más se piense y más capaz se sea de pensar mejor. Esto al menos es lo que nos trataron de imbuir en su día los educadores de nuestra generación.
Según el planteamiento anterior la respuesta no es tan sencilla. La mente no reposa, ni siquiera en algunas fases del sueño; los pensamientos se encadenan por asociación, no siempre lógica u ordenada hacia un fin, la mayor parte por similitudes de otro género que producen un discurrir «caótico» del pensamiento desde el punto de vista lógico o de las finalidades que queremos obtener del mismo.
Recordemos que el pensamiento es un desencadenante de emociones y estas se traducen en producción de hormonas que en unos casos activan nuestro ritmo vital, preparándonos para situaciones de defensa o ataque (situaciones imaginarias o hipotéticas las más de las veces). Otras contadas veces tenemos pensamientos «apacibles» que desencadenan hormonas de relajación, mental y física.

Nos da esto la idea de que en muchas ocasiones somos sujetos pasivos y no activos de nuestro propio pensamiento. Situaciones en que el pensamiento «se desborda» como por ejemplo cuando deseamos algo o a alguien con vehemencia y no podemos alcanzarlo. Nuestra mente se desborda buscando medios y respuestas al por qué ta y cual intento falla. Nos atormentamos, en una palabra.

Podemos inducir de estas consideraciones que nos conviene «controlar» nuestro pensamiento. Utilizarlo en las ocasiones precisas y para los fines realmente necesarios, en lugar de «desparramarnos» en una búsqueda incesante de objetos o situaciones que «suponemos» nos harán felices.

Tenemos en nuestro interior un tesoro a la vista de quien lo quiera ver y lo valore: la consciencia de nosotros mismos. Experimentarla proporciona, sosiego, paz, felicidad. Subir escalones en esa consciencia nos proporciona una visión del mundo distinta, en el que no somos «arrastrados» por los acontecimientos, sino que podemos realmente elegir.

Otro tema que podríamos tratar es el referente a pensamiento crítico versus pensamiento mimético, pero supongo que ya a otros contertulios se les habrá ocurrido esa idea.

Enrique Hoyos

lunes, 31 de marzo de 2014

Artículo sugerido sobre PENSAR

Con el título La era de Funes, El País publica el siguiente artículo que nuestro compañero Enrique Robles nos sugiere. La razón, como en él se dice: “Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer”. Pinchar aquí para leerlo

Manolo Quero

PENSAR, ¿PARA QUÉ?

Nuestro título ya apunta a LA CRISIS DEL PENSAMIENTO TRANSFORMADOR…

Dos llamadas serias, de dos viejos maestros:

*Manuel Kant; “Atrévete a pensar”. En el corazón de la Ilustración, base de la Modernidad, de la que estamos huyendo, sin haber entrado. 
El “¡Atrévete a pensar!” es la divisa de la Ilustración, trasmitida por Manuel Kant en su opúsculo “Respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?”, y añade ese gran pensador: “La mayoría de los seres humanos, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena, permanecen con gusto bajo su yugo a lo largo de la vida, debido a la pereza y a la cobardía (...) ¡Es tan cómodo ser menor de edad!”

*Carlos Marx: “Las tesis de Feuerbach”. La gran revolución del siglo XX, todavía pendiente.
Sobre todo la tesis 11: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Nebreda, nuestro filósofo amigo, ha dedicado todo un libro “Adiós a la filosofía” (Granada 2011) al comentario ajustado a esta frase de Marx que ha devenido en tópico, olvidándonos de su tremendo significado profundo. Ya no se puede seguir haciendo filosofía como “hasta ahora” se hacía (p.139) (…) Un materialismo coherente, la praxis, tendrá, no obstante, momentos de crítica, de comprensión racional, de aniquilación teórica (y práctica), sin el que no podrá haber cambio del mundo alguno. Con toda certeza “es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. Para ello DEBE PENSAR.

“Si tenemos el coco comido, todo lo que produzca será alienación”

Hoy se nos quiere convencer de que es inútil plantearse un esfuerzo de reflexión, de análisis, de crítica fundamentada a todo lo que forma nuestro entorno, de que no resolvemos nada pensando. A los esclavos se les maneja mejor con lo de “Panem et Circenses”: preocúpate por el Panem, pero que conste que lo vas a tener “si te portas bien” pero “te lo tenemos que dar, no depende de un esfuerzo tuyo”. Lo de Circenses, evasión permanente, está asegurado. Todo ello no es sino una perversión, en la que estamos inmersos… por esta cultura para esclavos:

El saber humano, esa aspiración suprema que define al hombre, se orienta en varias direcciones, según ya sugería también el viejo Aristóteles ("Tópicos", VI, etc.):

a) conocer la realidad (lo que Aristóteles llama "contemplar"): captar y elaborar las informaciones; saber en cuanto teoría; conocimiento puro de lo que es el mundo y el hombre.

b) construir la propia personalidad ("obrar"), dirigir la conducta personal, organizar la vida según un proyecto más o menos elegido. Es la dimensión moral del saber.

c) producir objetos útiles o bellos ("hacer"), transformar el propio medio dotándose de instrumentos; utilizar la naturaleza para el propio servicio; es la dimensión técnica del saber.

Texto de Adorno:
"Si la filosofía es necesaria todavía, lo es entonces más que nunca como crítica, como resistencia contra la heteronomía que se extiende, como si fuese impotente intento del pensamiento permanecer dueño de sí mismo y convencer de error a la trama mitológica... Propio de ella sería, mientras no se la declare prohibida como en la Atenas cristianizada de la antigüedad tardía, crear asilo para la libertad" 
(Th.Adorno, "Filosofía y superstición", p.15-16; Ed. Alianza, Madrid 1969

Y Fernando Savater:
“Cuando el número de preguntas y su radicalidad
arrollan patentemente la fragilidad recelosa de las respuestas disponibles,
quizá sea la hora de acudir a la filosofía.
No tanto por afán dogmático de poner pronto remedio al desconcierto
sino para utilizar éste a favor del pensamiento:
hacernos intelectualmente dignos de nuestras perplejidades
es la única vía para empezar a superarlas”

(Fernando Savater: “El valor de educar”, Ed. Anagrama, p.14)
30 de marzo de 2014, 20:55

Enrique Robles