sábado, 27 de febrero de 2016

Globalización: una modesta reflexión sobre el tema

La palabra "globalización" no está registrada en el Diccionario de la Real Academia Española, aunque sin embargo, sí registra la entrada globalización, definiendo tres posibles acepciones (DRAE 2014) respecto a lo que aquí nos interesa:
1. Extensión del ámbito propio de instituciones sociales, políticas y jurídicas a un plano internacional. El Tribunal Penal Internacional es un efecto de la globalización.
2. Difusión mundial de modos, valores o tendencias que fomenta la uniformidad de gustos y costumbres.
3. Proceso por el que las economías y mercados, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, adquieren una dimensión mundial, de modo que dependen cada vez más de los mercados externos y menos de la acción reguladora de los Gobiernos.
Wikipedia define el concepto como el proceso económico, tecnológico, político y cultural a escala planetaria que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global.
En un sentido restrictivo, si se atienden a sus consecuencias más destacables, esto es,  la "interdependencia económica creciente del conjunto de países del mundo", podríamos decir que sus efectos se extienden fundamentalmente en la dimensión económica. Sin embargo, aunque a un ritmo notablemente más lento, los efectos del proceso globalizador se extienden a la cultura, la política y la tecnología y por consiguiente están transformando las sociedades humanas.
Ya en 1961,  McLuhan, analizando el papel y la influencia de los medios de comunicación, anticipaba el tránsito hacia lo que definía como la "aldea global", en un proceso transformador que venía a superar las barreras que separaban las distintas sociedades humanas, Sin embargo, difícilmente puede negarse en el desarrollo del proceso globalizador, su carácter principalmente económico, con la "mundialización" del capital financiero, industrial y comercial.
I. La globalización económica y la revolución tecnológica.
La globalización económica (interdependencia económica creciente del conjunto de países del mundo) sería difícil de comprender sin tomar en consideración dos profundos cambios:
            a) la hegemonía de la corriente neo-liberal: la caída de la URSS facilitó la implantación de las ideas económicas del equipo de Milton Friedman, puestas en práctica primero en el Chile de Pinochet y desarrolladas/impuestas a través del FMI en sucesivos países latinoamericanos, así como en EE.UU., Canadá e Inglaterra, para sucesivamente extenderse, con mayor o menor intensidad en el resto de Europa y la OCDE.
La clara orientación neo-liberal de las políticas del FMI, las directrices resultantes de la OMC primero y de los Tratados para la Inversión y el Comercio actualmente en desarrollo (p.e. TTIP entre EE.UU. y Europa), defienden la "libertad de mercado", sin restricciones, como el modelo más acertado para organizar la actividad económica,  atribuyendo a la iniciativa privada la eficiencia que niega al sector público, incluso en los sectores claves de carácter social y cultural, tales como la Sanidad y la Educación, defendiendo la menor intervención posible del Estado en el ámbito económico, considerando el Estado del Bienestar como un modelo "proteccionista" a desterrar.
Para sus defensores, este modelo permite, mejor que ningún otro,  preservar la libertad individual, utilizar los recursos de la forma más eficiente y, en definitiva, promover el desarrollo y el bienestar de las sociedades humanas.
Sea porque su desarrollo desde los años 80 hasta ahora, no se ajusta a las previsiones de sus teóricos, o por otras razones, lo constatable es que el crecimiento de la producción y distribución/comercialización de bienes y servicios no ha podido eludir  
            - una "ineficaz e injusta" distribución de la riqueza, promoviendo una concentración dramática de la misma y la  consiguiente concentración de poder económico en unos pocos y la merma de capacidad adquisitiva en la mayoría de las economías domésticas, lo que distorsiona  las relaciones de poder en todas las sociedades, devaluando los mecanismos democráticos que existan, por un lado y,  por otro reduciendo la capacidad de consumo de los ciudadanos con la consiguiente contradicción que para un modelo consumista supone ello.
            -  una aceleración exponencial en el agotamiento de recursos naturales y en los desequilibrios en los sistemas naturales.
El modelo en su desarrollo  necesita, presenta o va acompañada de procesos tales como:
            - búsqueda del crecimiento, más allá de lo que las limitaciones de recursos y el equilibrio de los sistemas naturales aconsejan, acelerando el cambio climático y la desaparición de especies.
            - sociedad de consumo, que a medida que el proceso avanzó llevó al  endeudamiento de las economías familiares en los países más desarrollados, a fin de sostener el consumo y paliar el menor poder adquisitivo de la mayoría de la población.
            - libertad de movimientos de capitales y de mercancías (que no ha sido acompañada del libre movimiento de personas en general, como tampoco de un proceso de homologación en las condiciones laborales y de derechos sociales).
            - reiteradas crisis económicas (Sudamérica, Sureste Asiático), cada vez más graves, más globales, acompañadas de fuertes procesos especulativos. El capital financiero controla ingentes recursos económicos en todos los sectores y busca sistemáticamente una tasa de interés con la que remunerar no sólo a las grandes fortunas, también a los pequeños ahorradores.
             - privatizaciones de sectores productivos, antes en manos estatales, incluso de servicios públicos estratégicos, tales como transportes, energía, telecomunicaciones, así como la sanidad, la educación y la cultura, lo que supone una  merma del poder económico y la capacidad de gestión de los Estados nacionales.
            - reducción de impuestos en las sociedades desarrolladas para incentivar la iniciativa privada, acentuación del dumping fiscal y potenciación de los paraísos fiscales, con lo que la capacidad de los Estados que cada vez más limitada.
            - fuerte reducción del gasto público en los países desarrollados, prevaleciendo el equilibrio presupuestario a otras consideraciones, lo que conlleva recortes en políticas sociales y recorte en derechos sociales, considerando el Estado del Bienestar como un modelo a desterrar por proteccionista, desmotivador de la iniciativa individual  e ineficaz económicamente hablando.
            - un acentuado individualismo y una creciente competitividad a todos los niveles, con procesos de deslocalización de la actividad productiva hacia países con mano de obra barata, lo que se traduce para los países desarrollados en pérdida de garantías en los derechos laborales, precariedad laboral (temporalidad), movilidad geográfica y funcional, empobrecimiento de la población y una creciente desigualdad por la concentración de la riqueza en una minoría,  fenómeno éste aún más acusado en los países que están en vías de desarrollo..
            b) la denominada revolución de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación).
 Resulta difícil imaginar los procesos económicos aludidos sin las herramientas que las TIC han proporcionado, como es impensable las transformaciones culturales que se vienen desarrollando sin las mismas.
El término "global" en economía no se refiere a una economía internacionalizada, pues ésta ya lo estaba, con multitud de empresas multinacionales, sino al hecho de que las actividades estratégicas pueden desarrollarse "en tiempo real" a escala planetaria, y para ello, las TIC resultan imprescindibles. Las TIC han hecho posible la libertad de movimientos de capital y el control, gestión y especialización de la actividad productiva a nivel planetario, tanto en el sector primario y de producción de bienes, como en el de servicios.
El impacto de las TIC en la organización de la economía está cambiando la naturaleza del proceso productivo y del trabajo, resultando el procesamiento de la información y el conocimiento un factor determinante del éxito empresarial, determinando los procesos organizativos y una nueva división y naturaleza del trabajo.
II. La dimensión social, cultural y política.
El impacto de este modelo de desarrollo económico y de las TIC están presentes en el ámbito cultural, social y político. Las consecuencias son muy diferentes según el nivel de desarrollo y los modelos culturales, sociales y políticos de los que se parte.
Los cambios en la naturaleza del trabajo, dada la importancia que el mismo tiene como elemento central en la vida de las personas, unido a la orientación vital que promueven las sociedades de consumo, presentadas como paradigma del bienestar, están transformando la vida de las personas en las sociedades occidentales y  suponen un auténtico terremoto para las sociedades subdesarrolladas,
Asistimos a un proceso de aparente homogeneización socio cultural y política.  La potente maquinaria de los medios de comunicación y quizás sobre todo, de la industria del ocio y el entretenimiento y la difusión por Internet,  presentan un modelo de vida al que aspiran las sociedades subdesarrolladas, resultando inevitable el choque en múltiples aspectos con las culturas locales y las estructuras sociales y políticas existentes, por lo que tarde o temprano aparecen reacciones y movimientos de defensa. No es extraño que se hable de  un nuevo colonialismo, en el que las formas "occidentales" se presentan como el paradigma a seguir, idealizados por unos y demonizados por otros.
Esta situación no es nueva en la historia, pero sí la cualidad, intensidad y  ritmo con el que se presentan los cambios que promueven.
Lo que podría resultar un proceso altamente positivo, el contacto entre las diferentes culturas, se ve trastocado por el acelerado ritmo de las transformaciones y las desiguales relaciones que se establecen entre los países desarrollados con los subdesarrollados, amén de las que resultan de la explotación de sus recursos naturales, todo lo cual viene a añadirse al complejo y lento proceso que supone cualquier cambio cultural, bien entendido.
- el ritmo de las transformaciones económicas rompe el esquema de relaciones tradicionales, cambiando la naturaleza de las mismas, cambiando el significado del trabajo, las relaciones familiares, individuales y los modos de vida.
- los hábitos de la sociedad de consumo promueven una banalización del sentido de la vida, orientando la motivación y las energías personales a la posesión de bienes sin que ello contribuya a la mejora del bienestar humano, a la felicidad.
- la creciente individualización, la disolución incluso de la familia nuclear, los sucesivos cambios que la movilidad geográfica impone en el trabajo, junto a la reducción de protección en los sistemas sociales, haya donde existen, dejan al individuo cada vez más aislado.
- el desequilibrio de poder económico por la concentración de riquezas, así como por la gestión de las mismas por "profesionales ejecutivos" sin otro objetivo que conseguir la más alta rentabilidad, fracturan las sociedades democráticas, promoviendo el desmantelamiento de los servicios sociales para preservar el equilibrio presupuestario, evidenciando el vaciado de poder del Estado en favor de las grandes corporaciones, quienes cada vez más, no solo disponen de los recursos económicos, sino que controlan la información y la comunicación, así como los sectores estratégicos de investigación y desarrollo tecnológico.
- la fractura social que todo ello supone, deja al ciudadano ante un horizonte sin esperanzas para promover cambios, ya que los centros de decisión económico-políticos están más alejados y la información para formar criterios y opinión pública controlados, mediatizados.

Lorenzo González

martes, 24 de noviembre de 2015

EL SINSENTIDO DEL SENTIDO

El mundo, la vida, mi vida, no tienen sentido.

La palabra sentido en nuestra lengua tiene múltiples acepciones. No nos entenderemos si no aclaramos a la que nos estamos refiriendo. La más pertinente quizás a lo que nos ocupa puede ser:   “Circunstancia de tener o estar realizada una acción con un determinado fin, de servir para algo o de ser razonable o tener una justificación.”(M. Moliner). Desde este punto de vista tienen sentido aquellas acciones que colaboran al logro de una meta, como por ejemplo: “corro porque quiero llegar pronto”.  Si actuamos sin ton ni son, yendo y viniendo, a lo loco, incoherentemente, sin lógica, sin una finalidad, nuestras acciones no tendrán sentido.
 En palabras de J. Mosterín :“lo que da sentido a una acción es el fin con ella perseguido por el agente. El sentido de esa acción consiste precisamente en su contribución a la consecución de los fines del agente”
“Cuando actuamos teleológicamente, en función de fines conscientemente explicitados, nuestras acciones adquieren un sentido…El sentido de un acto es aquello para lo que sirve ese acto”(J.M.)
“No podemos preguntar ¿cuál es el sentido del mundo? pues el mundo no es algo que dependa de ninguna consciencia o voluntad, y, por tanto, no es algo que pueda tener sentido”(J.M.)
“Lo que si podemos preguntarnos es ¿cuál (si es que alguno) es el sentido que queremos dar a nuestra vida?  Aquí nos preguntamos si queremos organizar nuestra vida teleológicamente, si de ahora en adelante queremos orientar nuestras acciones en función de algún telos o fin o sistema de fines. Nuestra vida, que de por sí carece de sentido, como la vida en general, es susceptible, sin embargo, de recibir -de nosotros mismos- un sentido: el que queramos darle”(J.M.)
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El pensamiento teísta cree que una vida humana tiene sentido en la medida en que cumpla el propósito para el que fue creada por Dios. Si Dios existe ha debido crearnos para algo y en la medida que nos acomodemos a ese fin nuestra vida tendrá o no sentido. Otra cosa es que aún creyendo en ese Dios seamos capaces de discernir sus propósitos. Y aún cuando lo hiciéramos ¿dónde queda nuestra dignidad si solo hemos de acomodarnos a la voluntad del amo?
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“Vivir racionalmente es vivir en función de las metas más lejanas e importantes, es aclarar lo que queremos en último término y actuar de tal modo que lo obtengamos en la mayor medida posible.
La dificultad con que tropezamos para hacer lo que queremos no suele ser tanto que no podamos hacer lo que que queremos cuanto que no sabemos qué es lo queremos hacer..
La primera condición de la conducta racional consiste, pues, en la exploración, aclaración y explicación consciente de los propios fines”(J.M.)
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Pero ¿de la razón puedo obtener mis fines? ¿los que den valor a mi vida? ¿qué guía sigo? ¿Cómo elegirlos? Ponerse al servicio de una gran causa puede dar sentido a nuestros actos e intensificar nuestra experiencia vital pero puede arrastrarnos, por ejemplo, al fanatismo. El que nuestra vida tenga sentido no implica que actuemos éticamente (piénsese en los terroristas)
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Ha aparecido la palabra valor. Fines, valores, intereses, pasiones. Si conseguimos que convivan sin demasiadas estridencias …

Antonio Domínguez Camacho

jueves, 12 de noviembre de 2015

EL SENTIDO PROFUNDO DEL SUFRIMIENTO HUMANO

SUMARIO:
Se trata de unas reflexiones basadas en la obra “ EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO”, cuyo autor, Viktor Frankl, analiza el dolor humano, llegando a encauzarlo de forma que pueda ser asumido. A diferencia de Freud y Adler, que establecieron como principios fundamentales de la actitud humana el sexo y el poder, respectivamente, Frankl considera que es la pretensión de darle un sentido a la vida lo que dirige al hombre. Define su técnica de análisis como logoterapia, es decir una terapia que persigue ayudar al paciente a encontrar por sí mismo su logos, es decir el sentido, significado o propósito de lo que la vida espera de él en cada momento. Es algo cambiante con el tiempo, que él mismo debe descubrir.              
El sentido que pueda tener el sufrimiento excede la capacidad intelectual del hombre. Desde el principio de los tiempos, el esfuerzo por desentrañarlo ha ocupado a filósofos, teólogos, intelectuales y toda suerte de individuos a los que alcanzó algún tipo de dolor. Porque el sufrimiento tiene muchas formas de presentarse: la soledad física o psíquica, la enfermedad, el fracaso humano, el desamor, el vacío existencial, la pérdida de trabajo, la muerte de un ser querido sin el que la vida pierde todo sentido….Son ilimitadas las variedades en que puede presentarse, y en las que de hecho se presenta. Cambian con la época, con la cultura, con la sociedad en que se vive, pero siempre, en una u otra forma, aparecen en la vida del individuo, desestabilizándole.
Se plantea la cuestión de si este sufrimiento es necesario -- o al menos útil – para el perfeccionamiento humano, bien en su maduración, bien en su valor moral o religioso.
¿Mejoramos en algo con el dolor? -No necesariamente. El mismo dolor que a unos hace madurar, sin por eso dejar de sufrir, a otros embrutece y desespera.
¿Cuál es la causa de que la misma o similar perturbación produzca resultados tan distintos, aun compartiendo igual sufrimiento? -El sufrimiento hunde cuando no se le encuentra sentido, cuando todo se presenta como absurdo o inútil. -El sufrimiento eleva cuando se llega a encontrarle un sentido que permita sublimarlo, haciéndolo útil.

Decía NIETSCHE:
“EL QUE TIENE UN POR QUÉ, PUEDE SOPORTAR CUALQUIER COMO”.
El secreto es encontrarle algún sentido al “como” que se nos impone con el “por qué” en que creemos, y que permite verlo como útil. Así, se puede llegar a aceptar el dolor y asumirlo sin desesperación. No por eso deja de ser el sufrimiento un mal rechazable, pero puede dar ocasión a que el individuo se supere ante él, y alcance actitudes y valores que no hubiera conseguido sin pasar por ese duro camino. Esto no quiere decir que el dolor sea bueno, lo que puede serlo es la reacción que se adopte ante el sufrimiento.
Esta idea no es nueva, el mismo NIETSCHE, con su lenguaje tremendo, ponía de manifiesto que el sufrimiento puede contribuir a que el individuo se supere:
“CUANDO AMO A UN HOMBRE, LE DESEO TODA SUERTE DE DESGRACIAS, PORQUE SÓLO LA FATALIDAD HACE AL HOMBRE SUPERIOR”.
Lo que no dice es que a algunos, la mayoría, la fatalidad les tumba, definitivamente.

Antonio Escalona

domingo, 30 de agosto de 2015

PARA NUESTRO DIÁLOGO EN COPA-FILO CON M. ONFRAY

Unas notas bibliográficas, con primeros espadas de este tipo de corridas:
*M. ONFRAY, Tratado de ateología. Física de la Metafísica, Anagrama B 2008 (pasado por Gerardo para la Copa-Filo de Septiembre)
*F. SAVATER, La vida eterna, Ariel, B 2007.
*R. DAWKINS, El espejismo de Dios, Espasa, M 2008, magnífico trabajo; y El relojero ciego (sobre el creacionismo), que nos pasó Enrique Hoyos para la Copa-Filo de Julio
*Bart D. EHRMAN, ¿Dónde está Dios? El problema del sufrimiento humano, Crítica, B 2008.
*C. HITCHENS, Dios no es bueno. Alegato contra la religión, Debolsillo, B 2008
*P. FLORES D’ARCAIS, ¿Dios existe?, Espasa, M 2008 (en polémica con J. Ratzinger (a) Benedicto XVI.
*G. BUENO, La fe del ateo. Temas de hoy, M 2007 (Las verdaderas razones del enfrentamiento de la Iglesia con el gobierno socialista)
*P. ODIFREDDI, Por qué no podemos ser cristianos (y menos aún católicos), B 2008.
*G. PUENTE OJEA, Elogio del ateísmo: Los espejos de una ilusión, Siglo XXI, 1996.
*R. PANIKKAR, El silencio del Budda: una introducción al ateísmo religioso. Siruela, 1997.
*J. GÓMEZ CAFFARENA y J.Mª MARDONES, “Ateismo moderno: Increencia o indiferencia religiosa, Col. Fe-Cultura 8, Universidad Iberoamericana, 1999.

Como veréis, bibliografía muy reciente, porque se trata del “nuevo ateísmo”, que está teniendo un enorme alcance mediático, desconocido hasta no hace mucho. Para los interesados por el tema, no se debe prescindir de una base fundada para este debate que, bien enfocado, puede ser muy liberador de viejos atavismos.

(En El País del domingo 9/08/2015 aparece un articulete de Juan Goytisolo “Fe y Razón”, muy tópico y superficial, a estas alturas). Para leer el artículo pincha aquí

Una primera conclusión a partir de estos textos: las religiones se sostienen  en un “humus” oscurantista que hay que erradicar socializando la “tradición racionalista occidental” (Onfray,  o.c. p.34, p.55). Y así ha de ser porque sólo existe una civilización, la “científico-técnica” (Savater, o.c. p-139, 166), acompañada del “escepticismo empírico” y de la razón “científica moderna” o “empírico-racional” (Flores D’Arcais, o.c., p.97-98; 118.127.)

La pregunta filosófica es: ¿con qué fundamento veritativo se aplica la epistemología científica a las cuestiones teológicas?

Antes, el fundamentalismo teológico, manejado desde el Poder confesional,  pretendió  abusivamente cerrar el paso al avance de las ciencias en todos los campos que le resultaban molestos, pero quizá hoy el cientismo  (no la legítima investigación científica) globalizante pretende meterse a frenar otras instancias no estrictamente objetos de la ciencia experimental (ética, estética, histórica, epistemología simbólica… y también teológica)

No se trata de remontarse al padre Descartes, ni siquiera a Kant y Hegel, y sí situarnos en nuestro parentesco con el empirismo (Bacon, Locke, Hume, Berkeley) remozado por el neopositivismo lógico y su mentalidad verificacionista.  Lo que queda en el fondo de nuestras dudas filosóficas es la pretensión fundamentalista de haber llegado al final, sin reconocer la limitación que presentan todos nuestros intentos de trasladar o llevar la realidad al concepto. En esa línea, hay que dejar paso al relativismo cultural y a las mediaciones históricas… Un ejemplo de ello sería la llamada epistemología simbólica, para la que aquello que supuestamente está más allá de nuestros conceptos e ideas de manera inalcanzable es algo con lo que estamos vinculados; una realidad que nos concierne y afecta de la que es posible hablar razonada y razonablemente gracias a sus anticipaciones en lo singular sin dejar de ser , por ello, inalcanzable. 

Ejemplo paradigmático que hoy no molesta a casi nadie es la “teoría” de la evolución: la observación de la realidad, de lo empírico y positivo permit_e formularla. Y ello es posible por la existencia de una lógica, de un sentido, de una verdad universal que está presente y se anticipa en lo singular, tanto a lo largo de la historia como en el momento presente.

Como defiende Gustavo Bueno,  “la racionalidad no se agota en la racionalidad científica ”(o.c.p.346).

Savater advierte en este sentido que “a la credulidad por exceso se contrapone también otra, por defecto: la del cientifismo reductor que despacha como supersticiones sin sentido no sólo las soluciones religiosas, sino incluso las mismas ‘inquietudes’ humanas de que provienen” (o.c.p.184)


Enrique Robles 

viernes, 10 de julio de 2015

Arte estival.

Una oportunidad para disfrutar del arte estival. Pincha en las imágenes y mójate los pies.













Feliz verano.

viernes, 26 de junio de 2015

Mensajes en la botella

Vuelos:
Vuelo alto o bajo, de esta o la otra orilla, me buscarás y hallarás, porque en la naturaleza me desarrollé


jueves, 25 de junio de 2015

La finalidad de los procesos naturales

Hace ya bastantes años quedé fascinado con la lectura de “Mente y materia”, un libro que recoge las ideas de Max Delbrück, físico alemán que primero trabajó en astronomía y física teórica y después, ya en California, fue uno de los fundadores de la Biología Molecular, ganando el premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1969 junto con Salvador Luria y Alfred Hershey. Como adelanta su título, el libro gira alrededor de la pregunta ¿Cómo apareció la mente a partir de la materia? El título en inglés “Mind from matter” es igual de corto, pero es más expresivo porque refuerza la idea de un proceso capaz de generar a una mente desde la materia inanimada.
                En el libro se trata sobre la evolución del cosmos y sobre la evolución orgánica, desde las bacterias hasta los humanos. Delbrück nunca tuvo gran interés en el origen molecular de la vida, conformándose con asumir que, de una manera u otra, la vida surgió en una “sopa primitiva” hace unos 3.500 millones de años.  Para Delbrück, la historia de la vida sobre la tierra estaba todavía menos predeterminada que la historia cósmica, porque el efecto del azar es mayor –la amplificación de pequeñas fluctuaciones aleatorias ocurre aun a mayor escala que en la evolución astronómica -.  Delbrück  y Luria desarrollaron el “test de fluctuación” con el que demostraron que las bacterias no generaban la resistencia a los antibióticos como respuesta a la presencia del antibiótico, sino como consecuencia de mutaciones aleatorias que luego pueden ser seleccionadas favorablemente en presencia del antibiótico. La mutación no tiene por finalidad generar la resistencia a los antibióticos, sino que entre el universo aleatorio de mutaciones que se producen en la población bacteriana,  la presencia de antibiótico en el medio selecciona aquellas mutaciones que les hace resistentes.  Esa pequeña fluctuación aleatoria (la mutación) se ve amplificada por la selección hasta llegar a generar una población de muchos millones de bacterias resistentes.
                Las mutaciones son las últimas responsables de la extraordinaria diversidad de seres vivos que pueblan la Tierra.  El término mutación se puede usar para designar tanto a los cambios mínimos en el genoma (consistentes en el cambio de una “letra” por otra “letra”), como a los grandes cambios que pueden afectar a millones de “letras”. Las mutaciones ocurren con muy baja frecuencia porque la evolución ha seleccionado mecanismos de replicación y de reparación del material genético muy eficientes. 
                La inmensa mayoría de las mutaciones que se producen son perjudiciales y muy pocas son beneficiosas. Hay otras mutaciones que son tan débilmente perjudiciales, o tan débilmente  beneficiosas, que la selección natural sobre ellas actúa sobre ellas a un ritmo infinitamente lento, a estas mutaciones se les llama neutrales, el que una mutación sea neutral no quiere decir que no pueda tener efectos observables, sino que esos efectos no alteran ni la viabilidad ni la eficacia reproductiva de los mutantes.
                Es costumbre asimilar el genoma a un largo texto (3.000 millones de letras en el caso de los humanos) escrito con un alfabeto de solo cuatro letras: A (adenina), C (citosina), G (guanina), y T (timina). La mutación más simple sería la sustitución de una letra por cualquiera de las otras 3. El estudio de las mutaciones tiene un interés indudable a la hora de interpretar las diferencias entre los genomas de especies diferentes y establecer sus relaciones evolutivas. 
                A mediados de los 80, Paco Rodríguez y Juan Ramón Medina, del Departamento de Genética de la Universidad de Sevilla, desarrollaron un modelo matemático para describir el proceso la sustitución de “letras” (nucleótidos en el argot técnico) por mutación; para la publicación de ese trabajo tuve la oportunidad de hacer una modestísima contribución y estoy contento figurar entre los autores del que, a la fecha, es el artículo más citado de la Universidad de Sevilla.  La mutación es un ejemplo próximo de la presencia del azar en un fenómeno natural, que como en tantos otros casos, ha obligado a la ciencia a establecer leyes probabilísticas, por oposición a las leyes deterministas que rigen otros muchos fenómenos y que permiten hacer descripciones causales. Los conocimientos de Juan Ramón sobre el azar son enormes, y están recogidos en su libro “Los adoradores del azar y los de Dios”, un adelanto del mismo lo escuchamos en el Ateneo hace tres o cuatro años en las sesiones científicas que organizó Valeriano Ruiz.
                Junto con un derroche de erudición, Juan Ramón hace en su libro una propuesta para arrebatar el monopolio del azar a los ateos, planteando la posibilidad de concebir un Universo con azar y con Dios.  Con un humor fino, Juan Ramón apunta lo paradójica que resulta la afirmación de que “Dios es superfluo porque todo se puede explicar con la ayuda del azar”, siendo el azar en sí mismo inexplicable.
Antonio Marín
25 de junio de 2015

Delbruck, Max. Mente y materia. Madrid: Alianza Universidad, 1986.
Rodríguez, F., Oliver, J.L, Marín, A., Medina J.R. (1990) The general stochastic model of nucleotide substitution. Journal of Theoretical Biology 142: 485-501.

Medina, J. R. Los adoradores del azar y los de Dios. Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2014.

miércoles, 24 de junio de 2015

Tan pronto recogí en la orilla el último mensaje de Antonio, se transformó en una imagen. Esta imagen, que ahora busca en el mismo mar nuevos intérpretes...

domingo, 21 de junio de 2015

NATURALEZA Y FINALIDAD. ¿Hay espacio para la explicación teleológica en la ciencia actual?



Desde el Renacimiento la progresiva matematización del mundo físico, los descubrimientos y sobre todo, con la aparición de la teoría de la evolución biológica, formulada por Charles Darwin en 1859, han ido desterrando la teleología del discurso científico y también del filosófico.
La noción de Causa final procede de la Grecia clásica siendo Aristóteles el más conocido y utilizado desde el concilio de Nicea (siglo IV) como base de toda la filosofía escolástica que impone esa visión filosófica durante muchos siglos. Aunque ya criticada por sus contemporáneos epicureistas, la formulación aristoteliana se adaptaba como un calcetín a la visión cristiana del mundo, de ahí la pervivencia de los escritos aristotélicos y la pérdida de sus adversarios intelectuales, teniendo en cuenta que los monjes cristianos tuvieron el monopolio de la copia de libros y textos de la antigüedad.


Tras el Renacimiento con la aparición de las ideas mecanicistas, fruto de la frenética sucesión de inventos que se producen en esa época, el concepto de Causa final cae del liderazgo para ser sustituida por el de Causa eficiente. Ahora se precisa de un kit tecnológico (y motor) para el desarrollo de un proceso natural. Así definía Darwin su mecanismo de selección de las especies, un mecanismo, un proceso eficiente en la selección de alimentos.

 
Pues bien, según Héctor Velázquez (investigación y ciencia, mayo 2015) podría reintroducirse el criterio de Finalidad “no ya para el conjunto de los procesos naturales, pero sí para eventos particulares tendenciales, ordenados de modo continuado en el tiempo y dirigidos a ciertas metas previsibles”. 

Explica a continuación con detalle que dicha Finalidad debe entenderse no ya como Aristóteles sino como “meta de una tendencia”. Por eso propone sustituir la denominación de teleología por el de teleonomía o teleomatismo. La teleonomía sería el resultado que se obtiene a partir de la estructura del sistema (desarrollo embrionario, equilibrio de ecosistemas, etc.) y teleomatismo se refiere a procesos como la desintegración radiactiva, aumento de entropía, etc.). Por tanto la naturaleza física tendría actividades teleomáticas, los seres vivos teleonómicas y los seres vivos conscientes tendrían actividades teleológicas (como planificar una partida de ajedrez) sin ser esta cascada aplicable a la inversa.

Pero desentrañar completamente un mecanismo natural no es tan fácil. Comprender el mecanismo de la evolución de las especies mediante la genética, con sus fenómenos epigenéticos y retro-regulación proteínica de recién introducción, acoplados a los equilibrios ecosistémicos, es complicado, por lo que si aplicamos el test de Wiener-Granger (Es un test consistente en comprobar si los resultados de una variable sirven para predecir a otra variable, si tiene carácter unidireccional o bidireccional. Para ello se tiene que comparar y deducir si el comportamiento actual y el pasado de una serie temporal A predice la conducta de una serie temporal B. Si ocurre el hecho, se dice que “el resultado A” causa en el sentido de Wiener-Granger “el resultado B”; el comportamiento es unidireccional. Si sucede lo explicado e igualmente “el resultado B” predice “el resultado A”, el comportamiento es bidireccional, entonces “el resultado A” causa “el resultado B”, y “el resultado B” causa “el resultado A”), procedente de la cibernética, nos encontraremos con dificultades científicas en muchas ocasiones.
Es Norbert Wiener quien en 1942 puso en marcha está ciencia, la cibernética, que según Gregory Bateson, es la rama de las matemáticas que se encarga de los problemas de control, recursividad e información. Bateson también afirma que la cibernética es "el más grande mordisco a la fruta del árbol del Conocimiento que la humanidad haya dado en los últimos 2000 años".



Una de las consecuencias de esta nueva ciencia es la aparición del concepto de sistemas complejos, que es aquel sistema que está compuesto por varias partes interconectadas o entrelazadas cuyos vínculos crean información adicional no visible antes por el observador. Como resultado de las interacciones entre elementos, surgen propiedades nuevas que no pueden explicarse a partir de las propiedades de los elementos aislados. Dichas propiedades se denominan propiedades emergentes. Nótese que un sistema complejo no es un sistema «complicado» que también está formado por varias partes, pero las relaciones entre éstas no añaden información adicional. Nos basta con saber cómo funciona cada una de ellas para entender el sistema. En un sistema complejo, en cambio, existen variables ocultas cuyo desconocimiento nos impide analizar el sistema con precisión. Así pues, un sistema complejo, posee más información que la que da cada parte independiente. Para describir un sistema complejo hace falta, no sólo conocer el funcionamiento de las partes, sino conocer el funcionamiento del sistema completo una vez relacionadas sus partes entre sí.
Hoy en día hay científicos dedicados exclusivamente a estudiar las leyes que rigen la aparición de sistemas complejos en la naturaleza. Mi favorito, por si queréis leerlo es Murray Gell-Mann, premio nobel en física 1969 y autor de The Quark and the jaguar, Adventures in the simplex and the complex (El quark y el jaguar. Aventuras en lo simple y lo complejo) que aborda con gran claridad divulgativa que son y cómo se generan los sistemas complejos.


Todo esto para hacer dos preguntas: ¿Es la aparición de la vida (sistema complejo no explicable por las condiciones previas del planeta) un proceso teleonómico, dado que es un sistema complejo (y con tendencia a aumentar su complejidad)? y ¿Es la emergencia de la mente cognitiva en los animales superiores un proceso teleonómico, dado que es un sistema complejo?

No voy a añadir mucho más, fíjense que para definir un proceso como teleonómico es preciso conocer sus componentes, sus relaciones, su intercambio de información y hetero-regulación, feed y feedback (alimentación y retroalimentación de sistemas autocontrolados) que son los objetivos de la cibernética, pero cuando se produce la aparición de la vida sobre la tierra, o su tendencia a permanecer, su comportamiento negantrópico o cuando en los animales superiores surge el destello de la mente cognitiva, es difícil aplicar la teleonomía (meta de una tendencia), no procede usar la teleomática, se queda corta la cibernética, al menos de momento y no sé si cabe sitio para la teleología.